Mostrando entradas con la etiqueta economía biofísica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta economía biofísica. Mostrar todas las entradas

sábado, 19 de noviembre de 2022

El error-horror de nuestro metabolismo exosomático

El padre de la economía biofísica Nicholas Georgescu-Roegen solía hablar del metabolismo de la sociedad humana centrado en las trasformaciones de energía y materiales necesarias para su existencia. Introdujo los conceptos de metabolismo endosomático y metabolismo exosomático para diferenciar las transformaciones de energía y materiales que tienen lugar dentro y fuera del cuerpo humano. Así el metabolismo endosomático está relacionado con una alimentación con entropía negativa a través del consumo de alimentos de energía ordenada en uniones químicas provenientes en última instancia de la fotosíntesis. El sol es la única fuente de energía que ha abastecido y abastece a las “fábricas de vida” que son las células. Desde el punto de vista del aprovechamiento que las células hacen de la energía solar, sólo existen dos variedades: las que hacen acopio o “empaquetan energía” fotosintéticas y las que no contienen clorofila: todas las células de los individuos del reino animal, incluido el hombre. Comprende a los animales que comen vegetales (herbívoros) y a los animales que comen animales que a su vez comieron vegetales (carnívoros).
En cambio el metabolismo exosomático está vinculado con la energía consumida en nuestras actividades diarias tales como la utilización de la electricidad y el transporte asociadas por lo general a un megaconsumo de combustible fósil.
Analicemos el balance existente en la actualidad entre ambos metabolismos. En promedio cada individuo consume en forma externa por año 162 GJ (gigajulios) de energía, si lo dividimos por 365, la parte del metabolismo exosomático  proporcional es de 444 MJ (megajulios) por día.
A su vez, una persona consume para vivir aprox. 2000 Kcal/día = 8,37 MJ/día (1kcal es igual a 4184 julios).
Entonces la relación entre el metabolismo exosomático y endosomático es:
El hombre consume por día 53 veces más energía (mayoritariamente de origen fósil) de la necesaria para su vida celular, de la que su naturaleza reclama. Un consumo de energía extraordinario conducente a un aumento de la entropía del planeta...
Un verdadero horror que proviene del error inicial de haber creado una sociedad dependiente de un consumo de energía exorbitante y también de no haber desarrollado un sistema para el metabolismo exosomático vinculado a las actividades de la sociedad a semejanza del endosomático relacionado con la esencia misma de la vida, de no haber implementado un sistema centrado en el consumo de la energía proveniente del sol.

Bibliografía.
-Jesús Ramos Martín. Economía Biofísica. Investigación y Ciencia, junio 2012.
-Umberto Ítalo Gallasso. Célula, simbiosis y cáncer. 1982. Buenos Aires.
-Alberto L. D'Andrea. Movimiento biológico y/o social científico-tecnológico de la materia. Scilog Homo Nanus. Investigación y Ciencia. 05/02/22

sábado, 23 de febrero de 2013

Entre la economía física y la bioeconomía.

El problema fundamental de la crisis económica actual radica en que la ciencia económica dejó de lado el análisis de su base material, los recursos naturales, centrándose con exclusividad en analizar el funcionamiento de los mercados y el intercambio comercial. Atónitos e inmersos en la gran crisis económica actual, los economistas, tienen dificultades para ofrecer respuestas al desempleo crónico, la inflación y a la disminución del crecimiento económico. Todas las medidas de política económica recomendadas fallan en forma sistemática ante el asombro de los propios economistas quienes ven cómo las recetas aprendidas en la facultad no funcionan.
En un planeta cuya población se incrementó en los últimos 62 años en 4.500 millones de habitantes no podemos dejar de lado los límites impuestos por la naturaleza  al desarrollo económico centrando en ciclos artificiales de producción y consumo, sobre todo cuando para la naturaleza no existen tales ciclos, todo constituye un proceso unidireccional de consumo de energía y recursos naturales en general. Es así como Nicholas Georgescu-Roegen (1906-1944) considerado inicialmente como el padre de la economía física o biofísica y hoy como el padre de la bioeconomía postuló la necesidad de que las teorías económicas para ser válidas deben cumplir con las leyes de la naturaleza especialmente con las leyes físicas de la termodinámica según la cual el funcionamiento solo puede garantizarse por una entrada continua de energía y materiales, debiendo siempre considerarse la irreversibilidad de los procesos.   Nicholas Georgescu-Roegen también hablaba de una economía biofísica centrada en un flujo metabólico o metabolismo de la sociedad humana  consistente en las trasformaciones de la energía y de los materiales necesarios para su existencia y mantenimiento. El no fue escuchado en su época, no obstante siempre trató de establecer una relación entre la posibilidad de encontrar una tecnología viable y el mantenimiento de la vida en el planeta. Dejó claro que no podía ser cualquier tecnología. Su viabilidad debía apoyarse en lo que el Rumano denominaba “receta prometeica” en homenaje a Prometeo un personaje de la mitología griega que robó el fuego a los dioses para entregarlo a los humanos y hacerles la vida más placentera.
En 1973, con el nacimiento de la biotecnología moderna, se comenzó a  vislumbrar a la biotecnología como la única respuesta posible y sustentable en el tiempo por su capacidad para la generación de alimentos y energía renovable, producción con residuo cero y sus recursos para reducir a futuro los gastos en el sistema de salud mediante el conocimiento masivo de los genomas individuales. Ya no hay dudas, la biotecnología es la “tecnología prometeica” esperaba por Georgescu-Roegen.  De la interpretación adecuada de la problemática existente brindada por la economía física-biofísica  se está pasando a una economía centrada en las respuestas posibles brindadas por la biotecnología: la bioeconomía. Ahora podemos definir a la bioeconomía  como una economía basada en la biotecnología que usa materias primas renovables y su acervo de 65 millones de genes, para dar respuestas a necesidades socioeconómicas tales como la demanda de energía, alimentos, salud y cuidado del medio ambiente, generando a su vez trabajo e ingresos en forma sustentable.
Entre la problemática y su posible solución; desde la economía física hasta la bioeconomía, hay un largo y esperanzador camino biotecnológico.
Lecturas complementarias:
Economía Biofísica. Jesús Ramos Martín. Investigación y Ciencia. Junio.2012.
La biotecnología podrá con el hambre en el mundo. Alberto L. D'Andrea. Tecnología Agroindustrial.. 
Tiempo de Bioeconomía - Biofábrica Trasgénica