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sábado, 13 de julio de 2019

Vaca Muerta, agricultura, contaminación del agua y justicia

En el año 2018 se perforaron 336 pozos no convencionales en  Vaca Muerta y según el plan quinquenal previsto si se cumplen las proyecciones de perforación para el año 2023 (650 pozos perforados por año) la demanda de agua se duplicará y alcanzará casi 30 millones de metros cúbicos anuales, un volumen récord para la Cuenca Neuquina.  En el shale se realizan ramas laterales que atraviesan la roca generadora con poco más de 30 etapas de fractura, por lo que se podría estimar que el consumo promedio de agua por pozo es aproximadamente entre 45.000 y 60.000 metros cúbicos. El consumo de agua en el año 2018 representó solo el 0,13% del caudal mínimo que pueden erogar los ríos Neuquén, Limay y Colorado en conjunto. Si se  cumplen las proyecciones el consumo de agua por Vaca Muerta en 2023 representará el 0,26% de la capacidad de los ríos. Por lo tanto la explotación de los hidrocarburos no convencionales no constituye un riesgo al recurso hídrico provincial (Fuente: Revista Petroquímica. Petróleo, Gas, Química & Energía).
Resulta lógico tratar de reutilizar el agua. En tal sentido empre-sas como Nalco-Champion y Falmet en su planta Nalflow II ha logrado recuperar el 78.44% de agua de reflujo para su reutilización  en una nueva fractura. El resto del agua se someter a procesos de puri-ficación en cumplimiento con las normativas vigentes para el vertido posterior. Cabe recordar que el agua dulce se solo 1% de la totalidad de los aprox. 1900 millones de Km3 del agua total del planeta y que el 70% se destina a agricultura, el 12% a distintas industrias y el 17% a consumos municipales. En un estudio mundial sobre la contaminación del  agua por la agricultura, realizado por la FAO y el Instituto Internacional para el Manejo del Agua (IVMI) la califica como la responsable del vertido de grandes cantidades de agroquímicos, entre otros contaminantes, en los cuerpos de agua. Desde 1960, el uso de fertilizantes minerales se ha multiplicado por diez, mientras que desde 1970 las ventas mundiales de plaguicidas pasaron de cerca de 1 000 millones de dólares anuales a 35 000 millones de dólares al año. En el reciente artículo  Nanoparticle Size and Coating Chemistry Control Foliar Uptake Pathways, Translocation, and Leaf-to-Rhizosphere Transport in Wheat, publicado en la revista ACS Nano, los investigadores resaltan la notoria ineficiencia en la aplicación de los agroquímicos ya que hasta el 95% de los fertilizantes y el 99.9% de los pesticidas aplicados nunca alcanzan sus objetivos, se desperdician y contaminan el agua utilizada en la agricultura. Agua que por ingresar al suelo no puede ser tratada para su purificación ni puede ser reutilizada. 
Recientemente la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) envío a la petrolera YPF dos pedidos de acceso a la información pública respecto de los impactos ambientales provocados por la explotación de hidrocarburos en el yacimiento de Vaca Muerta y ante la falta de respuesta logró que el  Juzgado de primera instancia en lo Contencioso Administrativo Federal N°8 de Capital Federal fallara a su favor al considerar que se debe permitir a la población el acceso a la información pública referente a actividades desarrolladas por las industrias y sus posibles impactos en la salud y el ambiente; originando que por primera vez YPF deba responder legalmente sobre el impacto ambiental de Vaca Muerta. 
¿Habrá una primera vez para la agricultura que utiliza-contamina el 70% del agua dulce utilizada anualmente en el planeta?

sábado, 2 de abril de 2016

Nanoesferas permiten ahorrar un 65% de fertilizante.

En el Centro de Investigación en Ciencia Aplicada y Tecnología Avanzada del Instituto Politécnico Nacional en México, Aleana L. Delgadillo, desarrolló nanoesferas fabricadas con un biopolímero capaces de reducir en un 65% la cantidad de fertilizante nitrogenado utilizado convencionalmente para nutrir una planta, sin afectar su crecimiento y desarrollo. Los poros de las raíces son pequeños y es una de las razones por la cual los fertilizantes hidratados no ingresan adecuadamente; en cambio las nanoesferas nanoestructuradas facilitan la nutrición de la planta permitiendo disminuir el uso de fertilizantes. El fertilizante, nitrato de amonio, se introduce  en el biopolímero quitosano, el cual se obtiene de un biopolímero proveniente de la cáscara de los crustáceos, denominado quitina. El proceso para obtener las nanoesferas se inicia en un vaso de precipitado donde el quitosano se disuelve en ácido metacrílico con agitación magnética, utilizando como iniciador de la polimerización persulfato de potasio, adicionándose al final el fertilizante nitrogenado. Las nanoesferas resultantes tienen un tamaño que oscila entre los 100 y 375 nanómetros (nm).  El quitosano no daña el medio ambiente, de hecho, las bacterias del suelo utilizan esta sustancia como alimento. Los fertilizantes nitrogenados llegan a los mantos freáticos y acuíferos,  el consumo prolongado de estas aguas puede provocar cáncer, además de abortos espontáneos y una enfermedad denominada metahemoglobinemia (inhibe el transporte de oxígeno en la sangre). Los investigadores esperan que en algunos años su propuesta se cristalice y disminuir así la utilización de distintos fertilizantes en los campos agrícolas.