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viernes, 13 de marzo de 2020

El poder jaqueado por un pequeño virus.

La sociedad mundial observa atónita como quienes tienen el poder en el planeta impulsan a polémicos grupos antivacunas que, entre otras cosas, son responsables del resurgimiento del sarampión y niegan la problemática creciente del cambio climático a pesar del aumento de la temperatura, los grandes incendios y el derretimiento de los hielos. Todo desde una posición de poder y soberbia que no sólo ignora la palabra de la ciencia sino también pretende desafiarla y hasta ridiculizarla.
Poco pareciera importar los espectaculares avances logrados a partir de 1800 con la pila de A. Volta(1745-1827),  el electromagnetismo de M. Faraday(1791-1867), H. Oester(1777-1851) y J. Maxwell (1831-1879) en la segunda mitad del siglo XIX, a partir de 1900 con la teoría cuántica de M. Planck(1858-1947) que posibilitó el modelo atómico de N. Bohr(1885-1962) y en 1926 con el modelo atómico probabilístico de E. Schrödinger​ (1887-1961) y los posteriores desarrollos asociados a un modelo atómico confiable en áreas como la química, la medicina, la electrónica y la energía nuclear, ni la aparición en 1973 de la Biotecnología moderna (S. Cohen, 1935- y  H. Boyer, 1936- ) y en 1974 de la Nanotecnología (N.Taniguchi,1912-1999), necesarias ambas para hacer posible la vida en la tierra en las decadentes condiciones del siglo XXI. Esa falta de respeto a  la ciencia  implica que todo es discutible, objetable y manejable según las necesidades de los intereses políticos y económicos. 
De pronto aparece un pequeño virus, se dijo que muere mucha más gente por otras cosas, que era una noticia exagerada por los medios, etc. pero pronto se vio que no había discusión posible, la muerte no se puede discutir.  El poder y la soberbia son jaqueados por un pequeño virus. Tal vez un aviso a todos los mortales porque cuando la tierra no soporte más los desbarajustes climáticos no nos va dar una moratoria, ni una segunda oportunidad. El que avisa no traiciona.

sábado, 5 de julio de 2014

Recesión, descreimiento y biofidebancos.

La crisis económica internacional, emergente del exponencial aumento de la población y de la voracidad de los grupos económicos por incrementar sus ganancias sin miramientos, conduce a una extrema recesión y a un descreimiento de las bondades del sistema económico actual. Tampoco se visualiza una salida, ambas problemáticas tienden a su constante incremento. No existe un nuevo modelo pensado para todos (los presentes y futuros), sólo planes para concentrar y aumentar el poder en unos pocos grupos poseedores mayoritarios de los recursos económicos. Revertir la situación implica tratar de descentralizar la acumulación piramidal de los  recursos con inteligencia. Una distribución horizontal en cuanto a la información-comunicación, producción de energía, alimentos, medicamentos… Hoy en día la información-comunicación se descentralizó en forma importante debido al aporte tecnológico de Internet y las redes. Otras tecnologías como la biotecnología nos puede permitir descentralizar la producción de energía a través de empresas diseminadas en todo el mundo capaces de producir bioetanol, biodiésel, biopetróleo,…De igual forma nos permitirá  producir alimentos en todo el planeta adaptando los procesos a las características del lugar…La gran pregunta es de dónde saldrán los recursos económicos necesarios. Del sistema financiero actual concentrador de riquezas seguro que no. Un tema a tener en cuenta, ese sistema financiero se nutre de inversores individuales quienes muchas veces persiguen la sola finalidad de mantener sus ahorros, utilizados por los gigantes del sector para incrementar su fortuna.  El descreimiento en la economía mundial y en las entidades financieras es cada vez más notorio en la población en general inserta en el incremento de la violencia social producto de las limitaciones mundiales crecientes en áreas tan vitales como salud, alimentación, energía y medio ambiente. En función de lo expuesto tal vez un camino adecuado serían los biofidebancos, en el cual los inversores puedan invertir su dinero en proyectos concretos y no para incrementar la riqueza de grupos puntuales. La palabra fides significa fe y estas instituciones ofrecerían a sus inversores poner tu dinero en proyectos concretos (fideicomiso, cuota parte,…)  y con operadoras tecnológicas reconocidas y seguras. Un proyecto para hacer 10 edificios ecológicos, un proyecto para producir biocombustible en varias regiones, un proyecto para producir la vacuna de…  No invertir en una caja negra, ni en una bicicleta financiera dónde gana el banquero, invertir con fe y satisfacción  en proyectos tendientes a aprovechar las nuevas tecnologías para lograr un orden económico sustentable. Biofidebancos, un camino concreto hacia la bioeconomía.   
     
Lectura complementaria: