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domingo, 21 de enero de 2024

Genes creativos y emprendedores.

El sistema de neurotrasmisión, dependiente de la dopamina, vinculado a la cognición, la conducta y las emociones es uno de los más importantes del sistema nervioso central.
La dopamina producida en el cerebro nos hace sentir bien. Una descarga de dopamina es la respuesta a las actividades placenteras como comer o tener sexo. En cambio si no tenemos suficiente dopamina podemos sentirnos letárgicos, deprimidos o sin interés por la vida. Se han identificado 5 receptores de dopamina en el cerebro (D1, D2, D3, D4 y D5). Centraremos nuestro interés en el receptor D2 y en el receptor D4.
En el artículo científico “Thinking Outside a Less Intact Box: Thalamic Dopamine D2 Receptor Densities Are Negatively Related to Psychometric Creativity in Healthy Individuals” publicado en la revista científica PloSONE los investigadores establecieron que las personas muy creativas tienen menos densidad de receptores D2 de dopamina en el tálamo, una zona del cerebro encargada de filtrar los estímulos e impedir su llegada a la corteza cerebral, permitiendo un mayor flujo de información. La abundancia de información no censurada es la chispa necesaria para encender la creatividad; causa por la cual gente muy creativa es capaz de ver las conexiones más insospechadas a la hora de resolver problemas. Esa baja densidad de receptores D2 está asociada a quienes portan el alelo A1 del gen DRD2-TAQ.
Otro gen vinculado con la activación de ciertas zonas del cerebro por su incidencia en la producción de receptores D4 es el DRD4 presente en el brazo corto del cromosoma 11. Este gen se caracteriza por la repetición de su secuencia de ADN. Cuanto mayor sea el número de repeticiones, más ineficaz son los receptores que generan. Un gen DRD4 "largo" (más de 6 repeticiones) supone un bajo estímulo en ciertas partes del cerebro. Uno "corto", por el contrario, genera una alta sensibilidad. Las personas con el gen DDR4 "largo" tienen menos capacidad de respuesta al neurotransmisor necesitando tomar actitudes de riesgo tendientes a incrementar la producción de dopamina para lograr el mismo efecto de recompensa o placer que obtienen las personas con el gen "corto". Lo interesante del caso es que los poseedores del gen DRD4 "largo" frente a la necesidad de mayores estímulos desarrollaran una personalidad arriesgada y emprendedora.
Muchos se estarán preguntando si quienes no tienen las variantes genéticas citadas pueden  ser creativos y/o emprendedores exitosos. A ellos dos preguntas: ¿Cómo hará ese gran flujo de conocimientos para pasar la censura del tálamo con densidad de receptores D2 normal, llegar al cerebro y convertirse en asociaciones novedosas? ¿Podrá ese gran flujo de conocimiento mediante la motivación aumentar la generación de dopamina en quienes tienen el DRD4 “largo” logrando recompensa o placer al acometer nuevos emprendimientos?

Bibliografía

viernes, 25 de marzo de 2022

La tercera convergencia, un viaje hacia atrás en el tiempo.

Richard Feynman, Premio Nobel de Física por sus trabajos en la electrodinámica cuántica dice “un positrón es un electrón viajando hacia atrás en el tiempo” “es el mismo electrón viajando delante y atrás en el tiempo” (The theory of positrons-1949). 
En la actualidad podemos identificar dos grandes convergencias tecnológicas: las TICs (Tecnologías de la Información y Comunicación) situadas en el último cuarto del siglo XX y las NBICs (Nano, Bio, Info y Cognotecnología) al comienzo del siglo XXI. 
El presente artículo postula la tercera convergencia producto de un viaje hacia atrás en el tiempo para corregir “un error” en nuestro diseño original. 
El sol es la única fuente de energía que ha abastecido y abastece a las “fábricas de vida”, las células. Los vegetales aprovechan directamente esa energía mediante su acopio o empaquetamiento foto-sintético. En todas las células de los individuos del reino animal la incorporación de energía se hace a través de la ingesta de vegetales (herbívoros) y de animales (carnívoros) quienes a su vez comen animales alimentados con vegetales. Un ciclo de aprovechamiento energético en el cual intervienen miles de procesos y reacciones bioquímicas factibles de múltiples fallas conducentes en última instancia a la muerte. Los seres humanos podrían haber tomado en forma más simple la energía necesaria o haber evolucionado con los milenios para captar directamente la luz solar, pero esto no ocurrió, tal vez por “un error” de la naturaleza. Richard Dawkins en su ensayo “El gen egoísta” (The Selfish Gene), dice otra cosa, señala al gen como la unidad evolutiva fundamental. Los seres vivos son, pues, meras máquinas de supervivencia para los genes. En tal sentido son utilizados para perpetuarse en el tiempo dejando el hombre su lugar central en el universo para convertirse en un soporte descartable de la herencia genética. Expresado así, el concepto de descartable o mortal implica un mecanismo exprofeso (no error) para regular su existencia al tiempo mínimo necesario.
En el artículo “Los genes nos impiden desentrañar el origen de la vida y del universo” (18/10/2019) decíamos “La rebeldía del hombre se comienza a vislumbrar a partir de 1973 con las primeras experiencias de ADN recombinante, el nacimiento de la ingeniería genética y las técnicas nano y biotecnológicas en general. A partir de las experiencias de ADN recombinante, del silenciamiento de genes con la técnica de ARN de interferencia (ARNi) y la nueva edición genética “in vivo” con el sistema CRIPR-Cas 9, el hombre comienza a tomar el control de la situación para remediar ciertos problemas genéticos e intentar extender su vida de algún modo”. Se espera a partir de la segunda mitad del siglo XXI, que los avances liderados por la nanotecnología nos permitan pasar del hombre celular mortal al hombre robotizado inmortal a través de un software-mente introducido en un cerebro artificial lleno de nanochips neuromórficos y memristores. Un robot sin requerimiento de agua, alimentos, oxígeno, células, ni genes. 
Un Homo nanus independizado de lo biológico. Entonces es cuando ha de surgir la tercera y última convergencia tecnológica: las NICs (Nano, Info y Cognotecnologías) un viaje hacia atrás en el tiempo para subsanar el “error biológico” de la mortalidad y tal como decíamos en “La guerra invisible el hombre vs los genes” (31/08/2017) pueda primar definitivamente el hombre robotizado inmortal sobre el reinado de las líneas genéticas y el hombre celular mortal.
Alberto L. D'Andrea
Lecturas complementarias:

Bibliografía:
Richard Dawkings. El gen egoísta. Oxford University Press. Inglaterra.1976
Richard Feynman. The theory of positrons. Physical Review. Vol 76, Número 6. 1949
Umberto I. Gallasso. Célula, Simbiosis y Cáncer. Buenos Aires. 1982.

sábado, 11 de septiembre de 2021

Genes & Genopolítica II. Actitud conservadora o liberal.

La finalidad del presente artículo es seguir la evolución y actualizar lo expresado en  Genes & Genopolítica publicado el 12/02/12 en Biotecnología & Nanotecnología al Instante. Entonces decíamos…” Los vínculos genéticos con la amistad constituyen un tema de interés para los investigadores. En la publicación “Correlated genotypes in friendship networks” (Proceedings of the Nacional Academy of Sciences, 18/01/2011) del trabajo realizado por James H. Fowler y Jaime E. Settle de la Universidad de California y Nicholas A. Christakis de la Universidad de Harvard, los autores muestran el seguimiento realizado a genes específicos determinando la frecuencia con la que se encuentran en  amigos. Así hallaron que individuos con una variante de un gen (el DRD2),  asociado con el alcoholismo, tienden a hacerse amigos de los demás con el mismo marcador, y quienes carecen de la variante genética son más propensos a ser amigos entre sí. También han observado asociación entre las personas con una versión del gen CYP2A6 ligada a tener una personalidad “abierta”. Pero en este caso, las personas con el citado marcador genético se inclinan por las personas que no lo tienen. 

Crédito: https://scifundchallenge.org/genopolitics/
Los autores hablan de un “paisaje genético de un individuo” como la suma de sus propios y de los genes de sus amistades. El concepto nos lleva a pensar en la existencia de nichos genéticos dentro de las mismísimas redes sociales los cuales serían capaces de promover o inhibir la evolución de cierto tipo de comportamiento social por disposición genética. Este comportamiento social en el campo de la política fue abordado por James H. Fowler, definido como científico social, profesor de Genética Médica y profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de California en San Diego, ha desarrollado la genopolítica, demostrando la influencia de los genes en la votación y distintas formas de asociación política a través de la identificación de tres genes asociados con la participación de votantes. Algunas publicaciones de Fowler como: Algunas publicaciones de Fowler como: La biología, la política y la ciencia emergente de la naturaleza humana, La variación genética en la participación política, Dos genes predicen tasa de participación electoral, Partidismo, votar, y el gen del receptor de dopamina D2, constituyen una inquietante novedad en las esferas políticas internacionales”. La genopolítica aumentó mucho sus posibilidades de desarrollo debido a dos circunstancias, la primera es que con la conclusión en el año 2000 del Proyecto Genoma Humano se pudo establecer la estructura y característica de los 20.000 genes presentes en nosotros. La segunda es la disminución en tiempo y el costo de la técnica secuenciación del genoma. Su aplicación masiva ha de brindar los datos necesarios para avanzar en la comparación estadística de las poblaciones permitiendo establecer “tipos” de comportamiento social, una valiosa información en lo político y electoral.

Avanzando sobre el articulo inicial resulta muy interesante lo realizado por un equipo de 14 investigadores provenientes del United States Studies Centre, de la University of Sydney y del Queensland Institute of Medical Research. Publicaron en octubre del año 2015 el artículo A Genome-Wide Analysis of Liberal and Conservative Political Attitudes en la revista Chicago Journals en el cual han presentado el primer análisis de todo el genoma de la actitud conservador-liberal de una muestra de 13.000 encuestados de 2774 familias a los que además del análisis del genotipo y fenotipo completo se les realizó un cuestionario de desempeño sociopolítico de 50 ítems. Encontraron varios los genes vinculados con el ser conservador o liberal, genes candidatos potenciales para determinar la tendencia de los ciudadanos. Finalmente expresan: “El comportamiento humano surge de la interacción de los genes, la socialización y los estímulos ambientales, trabajando a través de la ontogenia”, Los datos de la investigación sugieren influencias genéticas capaces de justificar las orientaciones conservadoras-liberales que los modelos solo socio-ambientales no pueden lograr.

El concepto de genopolítica toma forma en el año 2008 con las publicaciones de James Fowler 2008 (Ej.: Two Genes Predict Voter) . El tiempo transcurrido es muy poco para alcanzar el máximo desarrollo de una nueva disciplina cuyo avance seguramente se acelerará con la implementación de la secuenciación humana masiva y con identificaciones genéticas parciales suficientes para evaluar aspectos puntuales. El comentario final del artículo Genes & Genopolítica del año 2012 sigue vigente “Tal vez seamos espectadores privilegiados de la complementación inicial de las encuestas electorales (variables) con datos genéticos (fijos) y, a futuro, del reemplazo de los encuestadores por genopolíticos”.

Lectura Complementaria:                                                                                                             A Genome-Wide Analysis of Liberal and Conservative Political Attitudes.                                -Correlated genotypes in friendship networks.  -Genes & Genopolítica.

sábado, 5 de marzo de 2016

Sobre canas y genes…

En un estudio internacional realizado por el University College de Londres (UCL) se identifico el primer gen vinculado con la aparición del cabello canoso, confirmando que el cabello gris tiene un componente genético y no es producto del medio ambiente. En el artículo “A Genome-Wide Association Scan in Admixed Latin Americans Identifies Loci Influencing Facial and Scalp Hair Features” publicado en la revista científica Nature Communications, se estudió una población de 6.630 voluntarios de Brasil, Colombia, Chile, México y Perú (45% hombres y 55% mujeres) para identificar los genes asociados con el color del cabello, la formación de canas, su  densidad y forma. Se sabía de los seis genes asociados al color del cabello, pero es la primera vez que se descubre el vinculado al envejecimiento y a su cambio de color. El gen denominado IRF4 está asociado con el encanecimiento del cabello al regular la producción y el almacenamiento de melanina. La aparición de cabello blanco es producto de la disminución-ausencia de melanina. La comprensión y regulación del mecanismo en el gen IRF4 puede ser relevante para el control de la formación de canas, permitiendo el desarrollo de nuevas aplicaciones cosméticas capaces de cambiar el aspecto del pelo durante el crecimiento del folículo, retardando o bloqueando el proceso. La primera asociación genética con el encanecimiento del cabello también podría proporcionar un buen modelo para comprender aspectos de la biología del envejecimiento humano.
A la fecha no existen estudios concluyentes para sostener la creencia popular de que el estrés produce canas; en cambio ya conocemos la incidencia del gen IRF4 en el encanecimiento, del gen PRSS53 en la probabilidad de tener el pelo rizado, del gen FOXL2  en el grosor de las cejas, del gen EDAR asociado a la densidad de la barba, del gen PAX3 en la probabilidad de que un individuo sea cejijunto,…

Lectura complementaria:
First gene for grey hair found.

viernes, 20 de febrero de 2015

Mapeo unicelular para tipificar las células del cerebro y sus genes activos.

Utilizando un proceso conocido como "secuenciación de una sola célula" (unicelular RNA-seq) científicos del Instituto Karolinska produjeron un mapa detallado de los tipos de células corticales y de los genes activos dentro de ellas. El artículo  “Cell Types in the Mouse Cortex and Hippocampus Revealed by Single-Cell RNA-seq.”,  se publicó  el 19 de febrero del 2015, en la revista Science. Es la primera vez que este método de secuenciación se utiliza a gran escala en tejidos complejos.  El equipo de investigadores estudió  más de tres mil células, una por vez, logrando identificar una serie de tipos hasta ahora desconocidos.  Mediante el análisis detallado de más de 3.000 células de la corteza cerebral en ratones y la comparación de cuál de los 20.000 genes estaban activos en cada una de ellas, los científicos fueron capaces de clasificar las células. Identificaron 47 diferentes tipos de células incluyendo desde una gran proporción de neuronas especializadas hasta seis tipos diferentes de oligodendrocitos, células aislantes eléctricamente constituyentes de la vaina de mielina, lo que podría ayudar a comprender aspectos vinculados a enfermedades relacionadas como la esclerosis múltiple. El estudio proporciona a la cognociencia  una herramienta  para realizar un mapa detallado de cada tipo de célula del cerebro y de los  genes activos en ellas, contribuyendo a comprender mejor cómo funcionan las células del cerebro y sus respuestas a lesiones y enfermedades. 

Lectura complementaria:

domingo, 2 de febrero de 2014

La guerra ahora visible: el hombre vs los genes.

Richard Dawkins en su libro de divulgación “El gen egoísta” (The Selfish Gene) publicado en 1976 establece que el gen es la unidad evolutiva fundamental. Los seres vivos son, pues, meras máquinas de supervivencia para los genes. En tal sentido los seres humanos son utilizados por los genes para perpetuarse en el tiempo y el hombre deja su lugar central para convertirse en un soporte descartable de la herencia genética. ¿Puede la arrogancia humana permanecer indiferente ante tal perspectiva? La respuesta se comienza a vislumbrar a partir de 1973 con las primeras experiencias de ADN recombinante y el nacimiento de la ingeniería genética, pero adquiere mayor relevancia a partir del año 2013 con la posibilidad de la secuenciación masiva de genomas. El hombre ahora puede tomar el control de la situación cambiando el destino de la perpetuación de ciertos genes e intentar prevalecer de algún modo. Aparece la posibilidad de “silenciar genes problemáticos” para que no se expresen, seleccionar embriones (previo diagnóstico genético preimplantatorio) en la fertilización asistida, para cortar líneas genéticas conducentes a graves enfermedades hereditarias, realizar terapias génicas,…
Un campo de batalla, donde la inteligencia del hombre concebida para sobrevivir lo suficiente de modo de perpetuar a los genes se tradujo en armas científicas-tecnológicas para intentar dominarlos. El hombre para vivir cada vez más en su viaje a la inmortalidad debe indefectiblemente regular-dominar a los genes y su expresión. Si bien es una guerra entre contendientes que se necesitan mutuamente, el resultado final luego de centurias o milenios probablemente tenga un solo ganador: el gen egoísta inmortal o el hombre inmortal.
Alberto L. D'Andrea.

Lectura complemenaria:
La guerra invisible: el hombre vs los genes.

sábado, 10 de agosto de 2013

Genes creativos y emprendedores.

El sistema de neurotrasmisión dependiente de la dopamina vinculado a la cognición, la conducta y las emocioneses uno de los más importantes del sistema nervioso central.
La dopamina producida en el cerebro nos hace sentir bien. Una descarga de dopamina es la respuesta a las actividades placenteras como comer o tener sexo. En cambio si no tenemos suficiente dopamina podemos sentirnos letárgicos, deprimidos o sin interés por la vida. Se han identificado 5 receptores de dopamina en el cerebro (D1, D2, D3, D4 y D5). Centraremos nuestro interés en el receptor D2 y en el receptor D4.
En el artículo científico “Thinking Outside a Less Intact Box: Thalamic Dopamine D2 Receptor Densities Are Negatively Related to Psychometric Creativity in Healthy Individuals” publicado en la revista científica PloSONE los investigadores establecieron que las personas muy creativas tienen menos densidad de receptores D2 de dopamina en el tálamo, una zona del cerebro encargada de filtrar los estímulos e impedir su llegada a la corteza cerebral, permitiendo  un mayor flujo de información. La abundancia de información no censurada es la chispa necesaria para encender la creatividad; causa por la cual gente muy creativa es capaz de ver las conexiones más insospechadas a la hora de resolver problemas. Esa baja densidad de receptores D2 está asociada a quienes  portan el alelo A1 del gen DRD2-TAQ.
Otro gen vinculado con la activación de ciertas zonas del cerebro por su incidencia en la producción de receptores D4 es el DRD4 presente  en el brazo corto del cromosoma 11. Este gen se caracteriza por la repetición de su secuencia de ADN. Cuanto mayor sea el número de repeticiones, más ineficaz son los  receptores que generan. Un gen DRD4 "largo" (más de 6 repeticiones) supone un bajo estímulo en ciertas partes del cerebro. Uno "corto", por el contrario, genera una alta sensibilidad.   Las personas con el gen DDR4 "largo" tienen menos capacidad de respuesta al neurotransmisor necesitando tomar actitudes de riesgo tendientes a incrementar la producción de dopamina para lograr el mismo efecto de recompensa o placer que obtienen las personas con el gen "corto". Lo interesante del caso es que los poseedores del gen DRD4 "largo" frente a la necesidad de mayores estímulos desarrollaran una personalidad arriesgada y emprendedora. 
Muchos se estarán preguntando si quienes no tienen las variantes genéticas citadas  pueden aprender a ser emprendedores y/o creativos. A ellos dos preguntas: ¿Cómo hará ese gran flujo de conocimientos  para pasar la censura del tálamo con densidad de receptores D2 normal, llegar al cerebro y convertirse en asociaciones novedosas? ¿Podrá ese gran flujo de conocimiento mediante la motivación aumentar la generación de dopamina en quienes tienen el DRD4 “largo” logrando  recompensa o placer al acometer nuevos emprendimientos? …
Lectura complementaria:
Thalamic Dopamine D2 Receptor Densities Are Negatively Related to Psychometric Creativity in Healthy Individuals.

miércoles, 11 de enero de 2012

La guerra invisible: el hombre vs los genes.

Richard Dawkins en su libro de divulgación “El gen egoísta” (The Selfish Gene) publicado en 1976 establece que el gen es la unidad evolutiva fundamental. Los organismos son, pues, meras máquinas de supervivencia para los genes. En tal sentido los seres humanos son utilizados por los genes para perpetuarse en el tiempo y el hombre deja su lugar central para convertirse en un soporte descartable de la herencia genética. ¿Puede la arrogancia humana permanecer indiferente ante tal perspectiva? La respuesta se comienza a vislumbrar a partir de 1973 con las primeras experiencias de ADN recombinante, el nacimiento de la ingeniería genética y las técnicas biotecnológicas en general. El hombre ahora puede tomar el control de la situación cambiando el destino de la perpetuación de ciertos genes e intentar prevalecer de algún modo. Aparece la posibilidad de “silenciar genes problemáticos” para que no se expresen, seleccionar embriones (previo diagnóstico genético preimplantatorio) en la fertilización asistida, para cortar líneas genéticas conducentes a graves enfermedades hereditarias, realizar transgénesis en animales y vegetales… Del vertiginoso desarrollo biotenológico surge también un constante incremento en el promedio de vida con la probabilidad consecuente para el individuo de aumentar sus mutaciones puntuales y de sufrir modificaciones epigenéticas (modificaciones heredables en la expresión de genes que no se encuentra en la secuencia del ADN). Un campo de batalla, donde la inteligencia del hombre concebida para sobrevivir lo suficiente de modo de perpetuar a los genes se tradujo
 en armas científicas-tecnológicas para intentar dominarlos. El hombre para vivir cada vez más en su viaje a la inmortalidad debe indefectiblemente regular-dominar a los genes y su
expresión. Si bien es una guerra entre contendientes que se necesitan mutuamente, el resultado final luego de centurias y milenios probablemente tenga un solo ganador: el gen egoísta inmortal o el hombre inmortal.