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miércoles, 31 de diciembre de 2025

El ocaso del gen como centro de la evolución

A lo largo de la historia, la humanidad ha atravesado diversas revoluciones tecnológicas, entendidas como cambios profundos en los modos de producción, organización social y relación con la naturaleza. Sin embargo, en las últimas décadas del siglo XX y en las primeras del siglo XXI  asistimos a un fenómeno distinto: no una revolución aislada, sino a convergencias tecnológicas, es decir, la articulación sinérgica de múltiples campos científicos que, al interactuar, generan cualidades completamente nuevas. 


En este marco emergen tres grandes convergencias: la TIA (Tecnologías de la Información y la Automatización, 1975- ), la NBIC (Nanotecnología, Biotecnología, Información y Ciencias Cognitivas, 2001- ) y, en el presente artículo, se presenta la NIA, basada en la integración profunda entre
Nanotecnología e Inteligencia Artificial. Esta última marca un punto de inflexión: el inicio de una etapa en la que la inteligencia ya no depende necesariamente de la biología.
Las revoluciones tecnológicas: industrial, eléctrica, digital, transformaron herramientas, procesos y economías. Las convergencias, en cambio, transforman la estructura misma de lo real, integrando dominios antes separados.
La primera gran convergencia, la TIA, reorganizó el mundo en torno a la información, la automatización y la conectividad. La segunda, la NBIC, incorporó la vida, la mente y la materia a escala nano, generando un nuevo paradigma donde el ser humano comenzó a intervenir sobre sus propios fundamentos biológicos y cognitivos.
Pero es en la tercera convergencia, la NIA, donde se produce un quiebre conceptual más profundo. El límite del gen y el agotamiento del paradigma biológico.

Durante la segunda mitad del siglo XX, el descubrimiento del ADN colocó al gen en el centro de la explicación de la vida. La biotecnología, la ingeniería genética y la biología sintética consolidaron la idea de que comprender y modificar el código genético equivalía a comprender y modificar la vida misma. Sin embargo, con el avance del siglo XXI, ese paradigma comenzó a mostrar sus límites. La epigenética, la teoría de sistemas complejos y la neurociencia demostraron que la vida no puede reducirse a una secuencia genética. El comportamiento, la conciencia y la inteligencia exceden al gen. En este punto, la convergencia NIA introduce un desplazamiento radical: la inteligencia deja de depender de un soporte biológico. Aparece en la tercera convergencia (NIA) una inteligencia sin biología.

“Aparece en la tercera convergencia tecnológica una inteligencia sin biología”

La integración entre nanotecnología e inteligencia artificial permite el desarrollo de sistemas capaces de aprender, adaptarse y tomar decisiones sin recurrir a procesos orgánicos. Chips neuromórficos, arquitecturas cognitivas artificiales, sensores a escala nanométrica y sistemas auto-organizados configuran una nueva forma de inteligencia funcional. Los robots humanoides con software cognitivo avanzado ya no son simples máquinas programadas, sino entidades capaces de interactuar, interpretar contextos y modificar su comportamiento. En este escenario, los genes dejan de ser necesarios para que  emerja la inteligencia. Aunque pueda transferirse nuestro software mente a un cerebro artificial y avanzar hacia un humano robotizado inmortal, ya ni siquiera se trata de imitar al ser humano, sino de crear una inteligencia de otra naturaleza en la cual la nanotecnología le confiera la infraestructura necesaria actuando como el sustrato material de esta transformación. 

"... ni siquiera se trata de imitar al ser humano, sino de crear una inteligencia de otra naturaleza...

La nanotecnología permite diseñar dispositivos donde lo físico y lo digital se fusionan, habilitando niveles de miniaturización, eficiencia y autonomía inéditos. Gracias a ella, la inteligencia artificial deja de ser exclusivamente software y se convierte en un sistema encarnado, distribuido y adaptable. 

La convergencia NIA no suma tecnologías: redefine el concepto mismo de inteligencia. Mirando más allá del gen estamos ante una nueva etapa evolutiva. La tercera convergencia tecnológica no anuncia el fin de la biología, sino su descentramiento. El gen deja de ser el único portador de información significativa. La evolución ya no ocurre solo por selección natural, sino también por diseño tecnológico. Estamos ante una transición civilizatoria: de una evolución biológica lenta e inconsciente, a una evolución tecnocognitiva acelerada y deliberada. 
La pregunta central ya no es qué puede hacer la tecnología, sino qué tipo de humanidad y de inteligencias,  estamos dispuestos a crear. 

Alberto L. D'Andrea

Bibliografía

La guerra invisible: el hombre vs los genes. Alberto L. D’Andrea. Biotecnología y Nanotecnología al Instante ( infobiotecnologia.blogspot.com) 11/01/12.  

La guerra ahora visible: el hombre vs los genes. Alberto L. D’Andrea. Biotecnología y Nanotecnología al Instante.  02/02/14.

Del gen egoísta hasta la inmortalidad sin genes. Alberto L. D’Andrea. Biotecnología y Nanotecnología al Instante. 02/09/17.

Los genes nos impiden desentrañar el origen de la vida y el universo. Alberto L. D’Andrea. Biotecnología y Nanotecnología al Instante.  19/10/19.

La IA, el eje de una nueva convergencia tecnológica: NBIA. Alberto L. D'Andrea.  Biotecnología y Nanotecnología al Instante. 16 de agosto 2024.

Cuando los robots y los drones aprendieron a aprender. Alberto L. D'Andrea. Biotecnología y Nanotecnología al Instante. 13 de abril 2025.

Fin del primer cuarto del siglo XXI. Paralelismo entre 1925 y 2025 en la cosmovisión  del futuro. Alberto L. D’Andrea. Biotecnología y Nanotecnología al Instante.  23/12/25.



sábado, 17 de agosto de 2024

AI at the core of a new technological convergence: NBIA

The term NBIC refers to the convergence of technologies in four key areas: Nanotechnology, Biotechnology, Infotechnology (information technologies) and Cognotechnology. These areas are fundamental for their ability to transform and improve various aspects of society, the economy and the environment.

Infotechnology encompasses a set of tools, systems and processes used to manage, process and transmit information. These technologies include both hardware and software, as well as networks and systems that enable communication and data exchange. Within this category we find everything from computers and servers to applications, databases, information management systems, communication networks, internet and cybersecurity.
Cognotechnology, on the other hand, is an interdisciplinary field that focuses on developing and using technologies both to improve or enhance human cognitive abilities and to advance the development of artificial brains. It combines elements of neuroscience, artificial intelligence, cognitive psychology and computer science, creating tools and systems that assist in memory, learning, decision-making and other mental processes.

In recent years, cognotechnology has experienced exponential growth, driven by its integration with infotechnology through a common substrate: artificial intelligence (AI). In this context, it is proposed to change the name of the convergence from NBIC to NBIA (Nanotechnology, Biotechnology and Artificial Intelligence). This change not only reflects current trends in science and technology, but also responds to the increasing centrality of AI in these fields. The new acronym NBIA is not merely a semantic adjustment, but a conceptual reconfiguration that recognizes the transformative impact of AI on technological convergence.
AI has advanced significantly, surpassing expectations by demonstrating its ability to improve cognitive processes through advanced algorithms, neural networks and deep learning techniques. Today, it not only replicates certain cognitive functions, but also extends and transforms them in ways that classical cognitive sciences had not anticipated. This is evidenced by its application in fields as varied as medicine, economics, education, robotics and security.
Furthermore, the integration of AI in NBIA emphasizes the practical and applied approach that characterizes emerging technologies. AI not only studies the workings of the human mind, as do cognitive sciences, but also creates and applies models capable of overcoming human limitations in specific tasks. This pragmatic approach is increasingly necessary in a world where the complexity and quantity of information exceeds human processing capacity.

The transition from NBIC to NBIA reflects the recognition of AI as an indispensable agent of change in today's technological and scientific evolution. This change does not imply the abandonment of NBICs, but rather a reconfiguration that places AI at the center of innovation, allowing it to empower and transform other technologies in ways that were unthinkable in the previous conceptual framework. Thus, NBIA represents not only a new acronym, but a new vision of the technological convergence of the future.

Complementary reading: 

El pensamiento complejo, la cuarta cultura y las NBIC. Biotecnología & Nanotecnología al Instante. 1 de junio 2013.

viernes, 16 de agosto de 2024

La IA, el eje de una nueva convergencia tecnológica: NBIA

El término NBIC se refiere a la convergencia de tecnologías en cuatro áreas claves: Nanotecnología, Biotecnología, Infotecnología (tecnologías de la información) y Cognotecnología. Estas áreas son fundamentales por su capacidad de transformar y mejorar diversos aspectos de la sociedad, la economía y el medio ambiente.

La Infotecnología abarca un conjunto de herramientas, sistemas y procesos utilizados para gestionar, procesar y transmitir información. Estas tecnologías incluyen tanto el hardware como el software, así como las redes y sistemas que permiten la comunicación y el intercambio de datos. Dentro de esta categoría encontramos desde computadoras y servidores hasta aplicaciones, bases de datos, sistemas de gestión de la información, redes de comunicación, internet y ciberseguridad.
La Cognotecnología, por su parte, es un campo interdisciplinario que se enfoca en desarrollar y utilizar tecnologías tanto para mejorar o potenciar las capacidades cognitivas humanas como para avanzar en el desarrollo de cerebros artificiales. Combina elementos de neurociencia, inteligencia artificial, psicología cognitiva e informática, creando herramientas y sistemas que asisten en la memoria, el aprendizaje, la toma de decisiones y otros procesos mentales.

En los últimos años, la cognotecnología ha experimentado un crecimiento exponencial, impulsado por su integración con la infotecnología a través de un sustrato común: la inteligencia artificial (IA). En este contexto, se propone reconfigurar la convergencia NBIC a NBIA (Nanotecnología, Biotecnología e Inteligencia Artificial). Este cambio no solo refleja las tendencias actuales en ciencia y tecnología, sino que también responde a la creciente centralidad de la IA en estos ámbitos. La nueva sigla NBIA no es un mero ajuste semántico, sino una reconfiguración conceptual que reconoce el impacto transformador de la IA en la convergencia tecnológica.
La IA ha avanzado significativamente, superando expectativas al demostrar su capacidad para mejorar procesos cognitivos mediante algoritmos avanzados, redes neuronales y técnicas de aprendizaje profundo. Actualmente, no solo replica ciertas funciones cognitivas, sino que también las amplía y transforma de maneras que las ciencias cognitivas clásicas no habían anticipado. Esto se evidencia en su aplicación en campos tan variados como la medicina, la economía, la educación, la robótica y la seguridad.
Además, la integración de la IA en NBIA enfatiza el enfoque práctico y aplicado que caracteriza a las tecnologías emergentes. La IA no solo estudia el funcionamiento de la mente humana, como lo hacen las ciencias cognitivas, sino que también crea y aplica modelos capaces de superar las limitaciones humanas en tareas específicas. Este enfoque pragmático es cada vez más necesario en un mundo donde la complejidad y la cantidad de información superan la capacidad humana de procesamiento.

La transición de NBIC a NBIA refleja el reconocimiento de la IA como un agente de cambio indispensable en la evolución tecnológica y científica actual. Este cambio no implica el abandono de las NBIC, sino una reconfiguración que coloca a la IA en el centro de la innovación, permitiendo que potencie y transforme las demás tecnologías de maneras que eran impensables en el marco conceptual anterior. Así, NBIA no solo representa una nueva sigla, sino una nueva visión de la convergencia tecnológica del futuro.

Lectura complementaria: 

El pensamiento complejo, la cuarta cultura y las NBIC. Biotecnología & Nanotecnología al Instante. 1 de junio 2013.

miércoles, 17 de julio de 2024

La economía planetaria: átomos, moléculas y seres vivos.

La globalización constituye un proceso económico, tecnológico, político, social y cultural a escala mundial potenciado por la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo. La primera gran convergencia tecnológica abreviada TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) ha generado un nuevo espacio social en el cual las capacidades de acción de los seres humanos se han ampliado al ser posibles las interacciones dinámicas virtuales. En el contexto descripto, las empresas TIC, en constante desarrollo, cumplen un papel preponderante en la globalización económica debido a su capacidad de integrar los mercados globales. Constituyen la tecnología central de la economía globalizada desde fines del siglo XX (1975- ), es decir una economía globalizada con un motor tecnológico centrado en las TIC.    
Si bien la economía globalizada presenta algunas ventajas como el mayor acceso a los mercados y a recursos diversificados, la atracción de inversiones extranjeras, facilita la difusión de innovaciones tecnológicas, aumenta la competencia, y reduce los precios de bienes y servicio; sus desventajas son desbastadoras, incrementa la brecha entre ricos y pobres, produce desempleo y precariedad laboral, genera dependencia económica, lleva a la pérdida de identidades culturales y tradiciones locales, tiene un fuerte impacto ambiental contaminante al aumentar la explotación de recursos naturales y la interconexión de los mercados financieros puede hacer que las crisis económicas se propaguen rápidamente de un país a otro, afectando la estabilidad global.

A principio del siglo XXI (2001-) surge la segunda convergencia tecnológica, las  NBIC (Nano-Bio-Info y Cognotecnologías) producto de la necesidad de dar respuestas a todas las necesidades humanas, no solo a la comunicación, también a la alimentación, la energía, la salud, el cuidado del ambiente, la vivienda, el transporte, la vestimenta y la defensa. Las NBIC inician la transformación, el paso de la sociedad de la información hacia una sociedad multidireccional tendiente a dar respuestas integrales a las necesidades reales de los 8.000 millones de habitantes del planeta.

Esto implica pasar de la economía globalizada de las TIC responsable que hoy tengamos un planeta sin rumbo en lo económico y ambiental, por no haber considerado todas las necesidades de los seres humanos ni respetado las leyes de la naturaleza, a una economía convergente centrada en las potentes respuestas que tanto la biotecnología como la nanotecnología y la IA pueden brindar  las graves problemáticas actuales y futuras. 

La posibilidad de innovar construyendo con átomos y moléculas más la de utilizar seres vivos o partes de seres vivos, para dar respuestas a las crecientes necesidades humanas primarias constituye la base de la nanobioeconomía, la única economía posible para hacer viable la vida en el planeta y el planeta en el siglo XXI.”

Lectura complementaria:

Hacer viable lo otrora inviable con bio y nanoeconomía. Biotecnología & Nanotecnología al Instante. 29/04/24.

viernes, 25 de marzo de 2022

La tercera convergencia, un viaje hacia atrás en el tiempo.

Richard Feynman, Premio Nobel de Física por sus trabajos en la electrodinámica cuántica dice “un positrón es un electrón viajando hacia atrás en el tiempo” “es el mismo electrón viajando delante y atrás en el tiempo” (The theory of positrons-1949). 
En la actualidad podemos identificar dos grandes convergencias tecnológicas: las TICs (Tecnologías de la Información y Comunicación) situadas en el último cuarto del siglo XX y las NBICs (Nano, Bio, Info y Cognotecnología) al comienzo del siglo XXI. 
El presente artículo postula la tercera convergencia producto de un viaje hacia atrás en el tiempo para corregir “un error” en nuestro diseño original. 
El sol es la única fuente de energía que ha abastecido y abastece a las “fábricas de vida”, las células. Los vegetales aprovechan directamente esa energía mediante su acopio o empaquetamiento foto-sintético. En todas las células de los individuos del reino animal la incorporación de energía se hace a través de la ingesta de vegetales (herbívoros) y de animales (carnívoros) quienes a su vez comen animales alimentados con vegetales. Un ciclo de aprovechamiento energético en el cual intervienen miles de procesos y reacciones bioquímicas factibles de múltiples fallas conducentes en última instancia a la muerte. Los seres humanos podrían haber tomado en forma más simple la energía necesaria o haber evolucionado con los milenios para captar directamente la luz solar, pero esto no ocurrió, tal vez por “un error” de la naturaleza. Richard Dawkins en su ensayo “El gen egoísta” (The Selfish Gene), dice otra cosa, señala al gen como la unidad evolutiva fundamental. Los seres vivos son, pues, meras máquinas de supervivencia para los genes. En tal sentido son utilizados para perpetuarse en el tiempo dejando el hombre su lugar central en el universo para convertirse en un soporte descartable de la herencia genética. Expresado así, el concepto de descartable o mortal implica un mecanismo exprofeso (no error) para regular su existencia al tiempo mínimo necesario.
En el artículo “Los genes nos impiden desentrañar el origen de la vida y del universo” (18/10/2019) decíamos “La rebeldía del hombre se comienza a vislumbrar a partir de 1973 con las primeras experiencias de ADN recombinante, el nacimiento de la ingeniería genética y las técnicas nano y biotecnológicas en general. A partir de las experiencias de ADN recombinante, del silenciamiento de genes con la técnica de ARN de interferencia (ARNi) y la nueva edición genética “in vivo” con el sistema CRIPR-Cas 9, el hombre comienza a tomar el control de la situación para remediar ciertos problemas genéticos e intentar extender su vida de algún modo”. Se espera a partir de la segunda mitad del siglo XXI, que los avances liderados por la nanotecnología nos permitan pasar del hombre celular mortal al hombre robotizado inmortal a través de un software-mente introducido en un cerebro artificial lleno de nanochips neuromórficos y memristores. Un robot sin requerimiento de agua, alimentos, oxígeno, células, ni genes. 
Un Homo nanus independizado de lo biológico. Entonces es cuando ha de surgir la tercera y última convergencia tecnológica: las NICs (Nano, Info y Cognotecnologías) un viaje hacia atrás en el tiempo para subsanar el “error biológico” de la mortalidad y tal como decíamos en “La guerra invisible el hombre vs los genes” (31/08/2017) pueda primar definitivamente el hombre robotizado inmortal sobre el reinado de las líneas genéticas y el hombre celular mortal.
Alberto L. D'Andrea
Lecturas complementarias:

Bibliografía:
Richard Dawkings. El gen egoísta. Oxford University Press. Inglaterra.1976
Richard Feynman. The theory of positrons. Physical Review. Vol 76, Número 6. 1949
Umberto I. Gallasso. Célula, Simbiosis y Cáncer. Buenos Aires. 1982.

viernes, 18 de marzo de 2022

¿Alguna universidad se atreverá con las NBIC?

En el artículo: La economía de ayer, de hoy y de mañana, publicado en Investigación y Ciencia (Scilog) el 27/11/21, se identificaban las dos grandes convergencias tecnológicas conocidas, las TICs (Tecnologías de la Información y Comunicación) situadas al final del siglo XX y las NBICs (Nano, Bio, Info y Cognotecnologías) al comienzo del siglo XXI. Estas convergencias se producen ante la necesidad de integrar conocimientos para que un pensamiento complejo pueda dar respuestas a las necesidades crecientes de un planeta en situación compleja. Las soluciones presentes y futuras a la problemática podrán, en alguna medida, ser abordadas, casi con exclusividad, desde las NBIC. Resultaría lógico entonces que las universidades tengan en su oferta de grado carreras de Nanotecnología, de Biotecnología, de Infotecnología y traten de avanzar hacia licenciaturas en Cognociencia y Cognotecnología. 

En nuestro país, hay más de 90 universidades con carreras de Informática, aproximadamente unas 20 con carreras de Biotecnología, una carrera de Nanotecnología y nada en carreras de grado en Cognociencia y Cognotecnología. También, existen carreras de Bioingeniería que sorprendentemente no tienen entre sus asignaturas ni Nanotecnología ni Biotecnología. Las universidades con Informática y Biotecnología no se animan a incorporar carreras de Nanotecnología, y quienes tienen Informática y Nanotecnología no se atreven con carreras de Biotecnología. Resulta entonces una ceguera cultural en donde no se observa la importancia de completar el desarrollo de la capacitación en NBI como paso previo y fundamental para la gran revolución de la segunda mitad del siglo: la Cognotecnología. En la ceguera cultural podemos distinguir factores como la falta de cumplimiento de la misión de las universidades en generar y liderar el conocimiento de avanzada, aunque hoy no les sea lo más redituable. Los países en vía de desarrollo deben buscar vías alternativas en el rumbo adecuado con rapidez, para dejar de ser el “furgón de cola”. Resulta necesaria entonces una capacitación centrada en la integración del conocimiento de avanzada y en el desarrollo de un pensamiento complejo, es decir, orientada hacia las NBIC. 
¿Por qué ninguna universidad se “atreve” con las NBIC? Tal vez están cómodas y/o encandiladas con las TICs o no logramos aún atesorar todo lo necesario de esa importante convergencia de fines del siglo XX para encarar la etapa siguiente o tal vez la anomia, producto de nuestra ceguera cultural, no permita ubicar en ciertos cargos a estadistas en vez de burócratas o comerciantes. Sea lo que fuese algo está claro, ninguna universidad del país se “atreve” con las NBIC para la capacitación necesaria en el siglo XXI. Están detenidas en la formación del hombre para el siglo pasado. Como dice Sigmund Freud en su libro El chiste y su relación con lo inconsciente: “Ese hombre tendrá un gran porvenir detrás de él”.

Alberto L. D'Andrea

Lecturas complementarias:                                                                                                          La economía de ayer, de hoy y de mañana.                                                                        Universidad, convergencia tecnológica y realización humana.

sábado, 27 de noviembre de 2021

La economía de ayer, de hoy y de mañana

La globalización constituye un proceso económico, tecnológico, político, social y cultural a escala mundial potenciado por la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo. La convergencia tecnológica de las Tecnologías de la Información y Comunicaciones (TIC) ha generado un nuevo espacio social en el cual las capacidades de acción de los seres humanos se han ampliado al ser posibles las interacciones dinámicas virtuales. En el contexto descripto, las empresas TIC, en constante desarrollo, cumplen un papel preponderante en la globalización económica debido a su capacidad de integrar los mercados globales. Constituyen la tecnología central de la economía globalizada desde fines del siglo XX, es decir una economía globalizada con un motor tecnológico centrado en las TIC. A pesar de su importancia, dan respuestas concretas a una sola necesidad humana primaria: la comunicación. Las respuestas a las otras ocho necesidades humanas: salud, alimentos, energía, ambiente, vestimenta, vivienda, comunicación, transporte y defensa, requieren hoy de nuevas ciencias tecnologías integradas capaces de transformar la naturaleza: la nanotecnología y la biotecnología. 

La integración de las TIC con la nano y biotecnología producen una sinergia con crecimiento exponencial que, entre otras, permite avanzar hacia la comprensión de la cognociencia y sus aplicaciones: la cognotecnología. Aparece entonces a principio del siglo XXI una segunda y más integradora convergencia tecnológica, la de las NBIC (Nano, Bio, Info y Cognotecnologías). Las NBIC inician la transformación, el paso de la sociedad de la información hacia una sociedad multidireccional tendiente a dar respuestas integrales a todas las necesidades de los 7.800 habitantes del planeta. Esto implica pasar de la economía globalizada de las TIC responsable que hoy tengamos un planeta sin rumbo en lo económico y ambiental, por no haber considerado todas las necesidades de los humanos ni las leyes de la naturaleza, a una economía convergente centrada en las potentes respuestas que pueden brindar las NBIC a las problemáticas actuales y futuras.

Así como los primeros 30 años del siglo XX la Teoría Cuántica (Mark Planck 1900), el modelo atómico de Niels Bohr (1913) y el modelo atómico probabilístico (Erwin Schrödinger, 1926) sentaron las bases para un formidable crecimiento científico-tecnológico; en los primeros años del siglo XXI la convergencia de la nano, la bio y la infotecnología permitirán en la segunda mitad del siglo XXI ingresar a la era de la cognotecnología y resolver las preguntas: ¿mortales o inmortales?, ¿hombres y/o robots?

Ante el alerta roja de organismos internacionales por la problemática ambiental, tal vez indicadores como la proximidad a la “carga máxima de habitantes en la tierra” (10 mil millones), el aumento de la temperatura del planeta, la falta de agua-desertización, incendios forestales y pandemias cada vez con mayor frecuencia e intensidad, etc., estén anunciado la imposibilidad futura de la vida celular en el planeta. En tal contexto el avance de los cerebros similares basados en nanochips neurosinápticos y memristores, entre otros, y de los dos proyectos vinculados al mapeo y comprensión del cerebro humano (Human Brain Project-Europa y el Brain Activity Map-EE.UU) nos permitan, ante el momento tan temido del fin de las condiciones para la vida celular en el planeta, pasar nuestro software-mente a robots. Es decir convertirnos de humanos-celulares-mortales a humanos-robotizados-inmortales.   

El fin de era celular implicaría una nueva perspectiva económica sin necesidad de  todo lo relacionado con lo biológico, desde el dióxido de carbono y el agua (fotosíntesis), el oxígeno y los genes hasta los alimentos, la bioquímica y la medicina. Una economía centrada en una tercera convergencia correctiva de la segunda: una economía tecnológica sin bio, la economía NIC (Nano, Info y Cognotecnologías).  

Información Complementaria: La Convergencia de las Tecnologías Exponenciales y la Singularidad Tecnológica.

sábado, 13 de noviembre de 2021

Universidad, convergencia y realización humana

El filósofo Edgar Morín nos describe un mundo complejo el cual requiere de individuos capaces de desarrollar pensamiento complejo para interactuar en él. La necesidad de integrar el conocimiento constituye la base para la comprensión en la complejidad. Las universidades del siglo XXI hacen exactamente lo opuesto, se ufanan de tener cada vez más carreras, 40, 50,…atomizando el conocimiento, alejando a sus estudiantes de la formación necesaria para el desarrollo del pensamiento complejo. Las empresas como si tuvieran un “pegamento mágico” organizan equipos multidisciplinarios para poder avanzar en un esfuerzo por integrar lo que la universidad atomiza. Los equipos pueden mejorar la performance empresarial pero sus integrantes no están capacitados para mejorar la suya ante la incertidumbre de lo complicado, no están capacitados para su realización personal en un contexto laberíntico. 
Converging Technologies for Improving Human Performance
La respuesta integradora se inicia con la llegada de dos grandes procesos de convergencia tecnológica secuenciales en el tiempo: las TIC (tecnologías de la información y la comunicación) y las NBIC (nano, bio, info y cognotecnologías). Las TIC conforman uno de los principales ejemplos de convergencia del siglo XX, han suscitado profundos cambios sociales, dando origen a la sociedad informática (informacional) al compatibilizar e integrar tecnologías de la información y comunicación muy relevantes, como el cine, la fotografía, la radio, la televisión, la informática y las telecomunicaciones generando ni más ni menos que un nuevo modelo de sociedad. No obstante la comunicación es solo una de las nueve necesidades humanas primarias y para entender, en un planeta sin rumbo en lo económico y ambiental, las respuestas necesarias en las ocho restantes: salud, energía, alimentos, ambiente, vestimenta, transporte, vivienda y defensa aparece una nueva convergencia del conocimiento, las NBIC y el gradual paso de la sociedad informática a la sociedad multidireccional. Como dice el profesor y filósofo de la ciencia Javier Echeverría el sistema NBIC es nanocósmico, y por tanto imperceptible a simple vista, no está al alcance de cualquier individuo, por ser una escala del mundo que, aun siendo real, no ha sido accesible a la percepción humana hasta hace pocos años, y ello gracias a la invención de microscopios que permitieron comprender todo desde una nueva óptica. El primer programa NBIC “Converging Technologies for Improving Human Performance” (National Science Foundation Department of Commerce. EEUU, Diciembre 2001) explica que su fin último no sólo es el conocimiento: “las tecnologías convergentes podrían producir enormes mejoras en las habilidades humanas, beneficios sociales y mejora en la calidad de vida”. 
Lejos están nuestras atomizadoras universidades de las NBIC. En el país existen más de 90 universidades con carreras vinculadas a la infotecnología, más de 25 con carreras de biotecnología, una con nanotecnología (2017) y ninguna con cognociencia o cognotecnología. Todas todavía en la primera convergencia tecnológica iniciada en el siglo XX y sin los espacios curriculares para avanzar armónicamente a la convergencia tecnológica del siglo XXI, las NBIC. Un lamentable límite a nuestra realización humana.

Lectura complementaria:

sábado, 31 de julio de 2021

La economía de las nuevas tecnologías

En el artículo Tiempo de Nanoeconomía decíamos que la nanoeconomía se fundamenta en tratar la de visibilizar las necesidades económicas de cada persona e individualizarlas para brindar las respuestas necesarias. La economía y lo ambiental están sin rumbo en la actualidad. Por un lado los procesos económicos han perdido el contacto con su base natural al centrarse en la dinámica de los mercados, el aumento en la producción y priorizar aspectos comerciales. Por el otro han perdido contacto con las necesidades humanas con una peligrosa tendencia al desempleo crónico y aumento de la pobreza. En el contexto citado uno de los pensadores más notables y profundos de la economía Nicolás Georgescu-Roegen ha expresado “Los fenómenos económicos ciertamente no son independientes de las leyes físico-químicas que gobiernan nuestro medio ambiente” marcando el límite y la inconveniencia de la economía vigente centrada en el divorcio entre las teorías económicas y el cumplimiento de las leyes de la naturaleza.

Divorcio conducente a un planeta a la deriva en lo económico y ambiental. A la problemática planteada por Nicolás Georgescu-Roegen en su economía física (debido a su su obra magna publicada en 1971: “The Entropy Law and the Economics Process”) le aparecieron dos respuestas vinculadas a la capacidad de las nuevas tecnologías para transformar la naturaleza y rehacer las pautas perdidas (en 1973 la biotecnología y en 1974 la nanotecnología). Ambas han dado origen a la bioeconomía y a la nanoeconomía. La bioeconomía, es una economía basada en la biotecnología con habilidad para generar en tiempo y forma los recursos naturales renovables, con su acervo de 65 millones de genes y la ingeniería genética, para dar respuestas a necesidades socio-económicas tales como la demanda de energía, alimentos, disminución de los gastos en salud y cuidado del medio ambiente, generando a su vez trabajo e ingresos en forma sustentable. 
La nanoeconomía es una economía construida a partir de las necesidades y el quehacer diario de los 7800 millones de personas habitantes del planeta en vez del resultado del accionar de países o empresas.Tanto la nanotecnología como la biotecnología se complementan e integran, además con la infotecnología permiten avanzar en una simbiosis coordinada hacia el desarrollo de la cognotecnología. Al conjunto se lo conoce como nuevas tecnologías o NBIC (Nano, Bio, Info y Cognotecnologías). Las cuatro dan origen a un espectro más amplio y al paso de la nanobioeconomía a la economía de las nuevas tecnologías. 
La economía de pensamiento único con predominio de lo económico sobre lo social-político, globalizada, centrada en el mercado y utilización activa de los medios de comunicación, resulta inadecuada para dar respuestas necesarias ante el crecimiento exponencial de la población, lo que conlleva a desequilibrios económicos, ecológicos y sociales conducentes a un ascenso de lo irracional. En cambio, la economía de las nuevas tecnologías, nos da un nuevo y único enfoque para tratar de alcanzar un equilibrio sólido, sustentado por las leyes de la naturaleza y las necesidades de los habitantes de la tierra. 

sábado, 15 de mayo de 2021

¿Esclavos del progreso científico-tecnológico?

Francis Fukuyama en su libro El FIN DEL HOMBRE (1992) dice “No tenemos por qué considerarnos esclavos de un progreso científico inevitable si éste no sirve a los fines humanos”. Para que el progreso científico dé soluciones a las crecientes necesidades humanas debe materializarse a través de la tecnología debido a los cambios cada vez más acelerados de las ciencias-tecnologías integradas como las NBIC (Nano-Bio-Info- Cognotecnologías) y su convergencia en la inteligencia artificial.

La generación de los Tradicionalistas (1900-1944) y la de los Baby Boomers (1945-1964) no nació entre compu-tadoras, celulares, internet, etc. Muchos tuvimos que realizar un aprendizaje extracurricular en la medida de la aparición de las nuevas tecnologías de la comunicación imprescindibles ante el aumento exponencial de la población del planeta. Visualizamos la importancia de las innovaciones y nos fuimos acostumbrando, con un dejo de nos-talgia, a la incesante evolución científica-tecnológica. Cabe destacar que la citada revolución la iniciaron personas que no contaban con calculadoras, compu-tadoras, celulares ni internet en su época. Basta citar como ejemplo la gran revolución del siglo XX: un modelo atómico confiable, que involucra desde la teoría cuántica de Mark Planck (1900), el modelo atómico de Niels Bohr (1913) hasta el modelo atómico probabilístico de Erwin Schrödinger (1926).
Tanto la Generación X (1965-1980), la Generación Y denominada también Millennials (1981-2000) y fundamentalmente la Generación Z (2001- ) surgen en el actual contexto de una tecnología exuberante. Para ellos es lo normal, lo cotidiano, el espacio que habitan la mayor parte de su tiempo en el que interactúan atrapados en una dimensión apasionante casi imposible de obviar. Por supuesto que no se consideran esclavos en esa dimensión y por lo tanto no queda claro si podrán discernir si sirve o no para los fines humanos como advierte Francis Fukuyama.
¿Cómo utilizar el avance exponencial de las ciencias-tecnologías convergentes para dar respuestas a las necesidades humanas y no para ser esclavos de ellas?
La mayoría de los humanos tendrán que atesorar masivamente los nuevos conocimientos para no quedar a merced solo de grupos, con finalidad de lucro, cuyo propósito último sea generar consumidores adictos y esclavizados.

sábado, 6 de marzo de 2021

Las nuevas carreras universitarias necesarias para la vida

En el año 1950 la población del planeta era de 2.500 millones de habitantes, en el 2021 está cercana a los 7.800 millones, un aumento en 5.300 millones en 71 años, más del doble. El crecimiento exponencial experimentado produjo un fuerte incremento en la demanda de energía, alimentos, servicios de salud y aumento de la contaminación en general producto de la mayor cantidad de habitantes y de la actividad humana. También originó el declive constante de la diversidad biológica ante la apropiación de más espacios físicos por el hombre, la concentración de los recursos en pocos habitantes, con 1.000 millones que no pueden satisfacer sus necesidades básicas y 6.000 millones fuera de la vida confortable, lo que origina un ascenso de lo irracional. En el contexto señalado, tanto la economía como el ambiente en el planeta se encuentran sin rumbo, a la deriva con un riesgo creciente de subsistencia debido al aumento de la población, la contaminación, el cambio climático, la desertización, el aumento de pandemias e incendios forestales en intensidad y frecuencia, etc. Si existe todavía alguna probabilidad de solución seguramente requerirá de un saber hacer basado en nuevos conocimientos integrados para actuar en un mundo complejo. Es una misión de la universidad generar y estructurar los nuevos conocimientos para dar respuestas a las crecientes problemáticas socioeconómicas. Conocimientos que en el tiempo constituyen la base de los nuevos trabajos del futuro. Dos carreras universitarias de grado podrían contribuir a encauzar la vida en la tierra.
Una de las carreras propuestas está vinculada con hacer viable lo inviable, es decir generar recursos en todos los rincones del planeta para evitar las migraciones por hambruna, la acumulación de recursos en unos pocos y generar en forma sustentable trabajo para todos. En el artículo Hacer viable lo inviable decía “En el planeta existen zonas aparentemente poco beneficiadas, no poseen minerales, combustibles fósiles, ni su suelo presenta las características adecuadas para ser cultivado. La falta de energía no posibilita la radicación de industrias y la generación de puestos de trabajo. Suelen ser consideradas como zonas inviables por los economistas y abandonadas a su suerte. La gente joven emigra en busca de un porvenir mejor y los pueblos existentes languidecen…” “La producción abundante de energía se basa en la instalación de paneles solares, en la generación de biogás a partir de residuos, centrales termoeléctricas alimentadas por biomasa obtenida a partir de cultivos, microorganismos y microalgas modificados genéticamente, de los cuales también se puede obtener bioetanol, biopetróleo y biodiesel. El dióxido de carbono proveniente de las centrales termoeléctricas y de la generación de biogás se lo puede utilizar para obtener grafeno y/o para alimentar cultivos de microalgas capaces de producir desde medicamentos hasta ácidos grasos omega 3...”  
Por lo expuesto, la primera carrera de grado propuesta es una Licenciatura (o similar) en Nano y Bioeconomía, a distancia y bilingüe (inglés-español) para una capacitación y aplicación directa “in situ” con el apoyo tecnológico necesario. El citado enfoque produciría una trasformación simultánea, horizontalizando la generación de recursos, evitando su concentración y con una producción sustentable amigable con el ambiente.
La segunda carrera, con proyección sobre la segunda mitad del siglo está íntimamente ligada al “ser humano”, es necesaria para acompañar nuestra revolucionaria transfor- mación a través de la cognociencia y cognotecno- logía. Trasformación que puede abarcar desde la inteligencia artificial hasta el humano robotizado inmortal. En el  libro  La Convergencia de las Tecnologías Exponenciales y la Singularidad Tecnológica publi- cado en octubre del año 2017, decíamos “En la línea del tiempo puede ocurrir que la vida biológica en la tierra no sea posible. Existen posibilidades ciertas de avanzar hacia condiciones ambientales extremas en las cuales ya no podríamos elegir entre hombres o robots. Un robot puede vivir a temperaturas más altas, sin agua, sin oxígeno, sin alimentos...” “lo atesorado del inmenso legado del conocimiento universal tal vez pueda pasarse de un humano a un robot como hoy se pasa el software de una computadora a otra”. Si admitimos la posibilidad que la mente es al cuerpo como el software lo es al hardware, la posibilidad de poder trasferir la mente-sofware a un robot puede llegar a constituirse en una realidad y en la gran revolución del siglo XXI”. La segunda carrera propuesta es una Licenciatura (o similar) en NBIC (Nano, Bio, Info y Cognotecnología), conocimiento integrado para buscar soluciones a un porvenir complejo.
La licenciatura en Nano y Bioeconomía pensada en contribuir a solucionar las problemáticas en lo inmediato y la Licenciatura en NBIC para acompañar a los jóvenes en su futuro mediato tal vez sean las nuevas carreras universitarias necesarias para la vida en el siglo XXI.

Lecturas complementatias: Hacer viable lo inviable II

sábado, 20 de febrero de 2021

Las nuevas carreras universitarias que la vida necesita

Las universidades suelen implementar carreras con salida laboral para tratar de brindar a los estudiantes certeza sobre su futuro. En principio parece razonable, no obstante son los institutos terciarios con tecnicaturas superiores quienes tienen en el sistema educativo la finalidad de la capacitación directa para la empleabilidad. De hecho muchas universidades dan títulos intermedios en franca competencia con el citado nivel educativo. La misión real de la universidad es otra, es la de generar los nuevos conocimientos que originarán en el tiempo los trabajos del futuro.
Esta historia comienza con en nacimiento de la biotecnología moderna en el año 1973. Toda una revolución tecnológica con fuerte impacto en lo económico y social. Era necesaria una formación universitaria acorde con los cambios que se vislumbraban. En el país (Argentina) había varias Licenciaturas en Biotecnología buscando su perfil ya que competían en lo científico con los químicos biológicos, biólogos y bioquímicos. Resultaba casi obvio que el perfil del biotecnólogo debía tener como diferencial una capacitación en ciencia, tecnología y gestión empresarial para formar innovadores en la temática. Atento a la problemática presenté en 1998 el proyecto para hacer la primera Licenciatura con tales características en la Universidad Argentina de la empresa (UADE, Ciudad de Buenos Aires. Argentina). La idea comenzó a gestarse en mucho antes, en 1993, luego de implementar en el Instituto Terciario de ORT la Tecnicatura Superior en Biotecnología. El proyecto recién pudo concretarse cuando el Dr. Germán Guido Lavalle asumiera primero como Decano de la Facultad de Ingeniería y luego como Rector de la UADE. Gracias al acompañamiento de su gestión la carrera comenzó en marzo del año 2005. Luego surge, a través del análisis del crecimiento exponencial de las tecnologías convergentes NBIC (Nano, Bio, Info y Cognotecnología), la búsqueda desesperada del desarrollo curricular de la primera Licenciatura en Nanotecnología en el país, la única disciplina capaz de dar respuestas a las nueve necesidades humanas primarias: salud, alimentos, energía, ambiente, vestimenta, trasporte, vivienda, comunicación y defensa. Incluso en las cuatro primeras coincidentes con las respuestas de la biotecnología, la nanotecnología las complementa y muchas veces en forma superadora.
El primer proyecto para hacer una Licenciatura en Nanotecnología surgió a fines del año 2005, pero hubo que esperar hasta el año 2014. El Dr. Leonardo F. Gargiulo, quién supo tener un micro vinculado con emprendedores en nuestro programa radial Café Biotecnológico (Radio Cultura), me contactó de la Universidad CAECE, en la cual comenzó a desempeñarse como Vicerrector cuando se hizo cargo de la unidad académica la Cámara de Comercio y Servicios. Estaban buscando nuevas carreras para contribuir al progreso del país. De la reunión realizada con él y el Rector Ing. Francisco F. Von Wuthenau surgió el acuerdo para crear y dirigir la primera Licenciatura en Nanotecnología en la Argentina. Luego de un arduo trabajo desde el 2014, se inicia la carrera en el año 2017 y en el 2020 egresa la primera promoción. La nanotecnología y la biotecnología se complementan (ver en lecturas complementarias: El ying yang tecnológico del siglo XXI y el Plan NanoBio) y constituyen las dos primeras ciencias-tecnologías integradas de las NBIC con capacidad para transformar la naturaleza. 
Terminada la pequeña historia, hoy estamos ante el desafío de encarar dos nuevas carreras universitarias vinculas con la vida. En el planeta tanto el ambiente como la economía están a la deriva y hay un riego creciente de subsistencia debido al aumento de la población, la contaminación, el cambio climático, la deser-tización, el aumento de pandemias e incendios fores- tales en intensidad y frecuencia, etc. Una de las carreras propuestas está vinculada con hacer viable lo inviable, evitar la acumulación de recursos en unos pocos y generar en forma sustentable trabajo para todos. La otra íntimamente ligada al “ser humano”, es necesaria para acompañar nuestra revolucionaria transformación en la segunda mitad del siglo XXI. La pregunta final es: ¿Cuáles son las dos nuevas carreras universitarias que la vida necesita en el contexto señalado? 
Los asiduos lectores de Biotecnología & Nanotecnología al Instante seguramente estarán orientados para encontrar la respuesta; los otros, también comprometidos con la vida, podrán solicitarla a albertoluisdandrea@gmail.com.

Lecturas complementarias:

viernes, 28 de junio de 2019

Desde Aristóteles nunca nadie se atrevió a tanto.

Aristóteles (384 a.C. – 322 a.C.) de Estagira, en Tracia, ha influido profundamente en la historia de Occidente a través de sus estudios y observaciones científicas. El introduce los cuatro elementos esenciales para la vida: el fuego a la vez caliente y seco, la tierra seca y fría, el agua fría y húmeda y el aire húmedo y caliente. Las propiedades que los vinculan se oponen entre sí (seco-húmedo y frío-caliente).
Para Aristóteles, cada humano estaba formado por una proporción única de los cuatro elementos, diferente de cualquier otro ser humano. 
La concepción de Aristóteles perduró durante cientos de años, aproximadamente dos milenios y constituyó la primera teoría física especulativa conocida. Hoy sabemos de su escasa validez científica. Sin embargo, teniendo en cuenta los recursos de la época y basándose apenas en la observación, Aristóteles intentó e inició un camino hacia la compresión de la naturaleza humana.  Mucho avanzó la ciencia y la tecnología desde entonces. La vida en la actualidad, si bien sigue vinculada a factores de la naturaleza como la tierra, el aire, el fuego y el agua, avanza hacia complejas disciplinas científicas-tecnológicas centradas en la trasformación de la naturaleza, como la nanotecnología y la biotecnología, las cuales  integradas a la gran capacidad de acción de la infotecnología, conforman un grupo de disciplinas con crecimiento exponencial con posibilidad de interactuar ente sí mediante una simbiosis innovadora para dar respuestas a las acuciantes problemáticas socioeconómicas del planeta.
Es el siglo de las tecnologías convergentes NBIC (Nano. Bio, Info y Cognotecnología). 
En el nuevo contexto los “elementos” de Aristóteles responsables de la formación en una proporción única del ser humano se podrían reemplazar por “elementos” relacionados a complejidades crecientes como ser: la vida humana, la inteligencia humana, la vida robotizada y la inteligencia artificial. Las cuatro vinculadas a través de las propiedades inherentes a las NBIC. Tal vez un encuadre interesante, producto de la experiencia milenaria, es que ahora no aparecen como opuestas, parecieran complementase en función de ambiciosos objetivos como el logro de un cerebro artificial y el de poder trasferir el software-mente de un humano a un robot. No obstante podemos vislumbrar cierta oposición entre la biotecnología y la nanotecnología en el intento de pasar de una vida humana mortal a una vida robotizada inmortal, sin necesidad de genes ni de ingeniería genética. Sí surgen  opuestos definidos en los "elementos": inteligencia humana-inteligencia artificial y  vida humana-vida robotizada. 
Finalmente con relación a la presentación de los cuatro “elementos” para el siglo XXI, cabe reflexionar que desde Aristóteles nunca nadie se atrevió a tanto. Seguramente, su validez científica, tampoco perdure dos milenios.

Lectura sugerida: La Convergencia de las Tecnologías Exponenciales y la Singularidad Tecnológica. Editorial Temas. 2017.

sábado, 12 de enero de 2019

Complejidad, incertidumbre y prospectiva.

                   Para comprender un mundo complejo se requiere pensamiento complejo. 

El filósofo Edgar Morín visualiza al mundo como un todo indi­sociable y manifiesta la necesidad de desarrollar un pensamiento complejo en un mundo complejo. Mal podríamos comprender y resolver las problemáticas del siglo simplificando todo y sin co­nocer los cambios y las nuevas posibilidades provenientes de las tecnologías de crecimiento exponencial. La complejidad del pre­sente solo podrá interpretarse y su extrapolación hacia el futuro solo podrá realizarse si se dispone de las capacidades integradas necesarias para comprender la sociedad multidireccional.

                                        Lo complejo no debe conducirnos a lo incierto. 

Vivimos un escenario de incertidumbre creciente debido a la rápida obsolescencia de los productos y servicios tecnológicos, las oportunidades y amenazas de un mercado altamente globalizado, el incremento sin precedentes de recursos humanos altamente calificados, las importantes inversiones en nuevos desarrollos, el protagonismo de las organizaciones de tecnología intensiva, las transformaciones cualitativas y cuantitativas simultáneas, etc. Quienes están capacitados para la complejidad pueden capturar e interpretar estos fenómenos a través de su tendencia y proyectar razonablemente su evolución a través del tiempo. En este sentido la complejidad es abarcable. La incertidumbre, en tanto, evoluciona con independencia del tiempo, y su aprehensión es esquiva y limitada para quienes se forman con una percepción lineal, incluso con una alta especialización. Ciencia, tecnología y gestión integradas en pos de desmarañar lo intrincado. En tal sentido dice el Dr. Jorge Velasco Zamora “Gestionar tecnología supone reducir la incertidumbre a su expresión más residual”. 
Sólo la prospección lleva al camino correcto.

La prospectiva consiste en tentativas sistémicas para observar a largo plazo el futuro de la ciencia, tecnología, economía y sociedad, con el propósito de identificar tecnologías emergentes capaces de producir mayores beneficios socioeconómicos. Por lo expuesto la prospectiva conduce a una mejor comprensión del mundo complejo, limitando la incertidumbre de los escenarios futuros. No se limita a la descripción del futuro sino que lo conceptualiza interpretando hechos posibles vinculados con la percepción de la realidad. Francisco José Mojica resume en cuatro principios las claves para comprender la racionalidad de la prospectiva:
  • La realidad es observable dentro de una visión compleja, antagónica de la  percepción lineal;
  • la incertidumbre se genera cuando observamos la realidad a través de la lente de la complejidad;
  • el futuro es múltiple, por lo tanto no es único;
  • el futuro se construye no se predice.
                              ¿Qué tecnologías están construyendo el Siglo XXI? 

Las tecnologías convergentes: nanotecnología, biotecnología, infotecnología y cognotecnología-IA, son, con su capacidad para dar respuestas a las problemáticas socioeconómicas actuales, las activas constructoras del futuro. Su integración y simbiosis abren un abanico de complejidad cada vez mayor. Se puede aprovechar la oportunidad para crecer o sucumbir  en un panorama incierto y enmarañado. Sólo dependerá de si nos podemos capacitar integrando múltiples áreas para lograr una prospectiva razonable o si continuamos con una capacitación lineal simplificante conducente a la incertidumbre y diseñada para vivir en mundo que ya no existe.  

Lecturas complementarias:


sábado, 13 de octubre de 2018

Invertir en la revolución para crecer.

La primera revolución industrial se centró en el agua y el vapor. La segunda en la electricidad y la  producción masiva. La  tercera aprovechó la electrónica y la tecnología de la información para automatizar la producción. Ahora es el turno de sumarle a la infotecnología, la nanotecnología, la biotecnología y la inteligencia artificial para conformar el mundo de las NBIC (Nano-Bio-Info y Cogno tecnologías). Nos tenemos que preparar para la época del coche sin conductor, del robot para hacer las tareas del hogar, de los nanorrobots moviéndose en nuestro torrente sanguíneo para diagnosticar-sanar nuestras enfermedades y los avances revolucionarios en el campo de los nanomateriales, la impresión 3D y la computación cuántica.Toda una invitación a transformar la economía global. 
La velocidad de los avances tecnológicos actuales no tiene un precedente histórico; si la comparamos con las revoluciones industriales anteriores lineales, la cuarta revolución está evolucionando a un ritmo exponencial. Sin embargo el poder económico tanto privado como estatal, no apuesta mayormente para convertir ideas en productos, en las innovaciones de base tecnológica como centro del crecimiento y del bienestar. La explicación más obvia del comportamiento señalado radica en el hecho que los dirigentes están dominados por objetivos a corto plazo y la necesidad de mantener un cierto equilibrio económico mediante una política conservadora. La falta de inversión masiva en las nuevas tecnologías explica la causa por la cual la recuperación de las recesiones son tan débiles, los ingresos promedio se estancan y que el crecimiento sólo se consiga con un aumento de endeudamiento. La innovación se está desarrollando rápidamente pero las empresas preferentemente tienen su efectivo en los bancos, en inversiones conservadoras-especulativas, los empresarios no son realmente muy emprendedores y, como resultado, están desaprovechando las grandes oportunidades de las nuevas tecnologías. Ante el cuadro señalado el sector público debiera avanzar desde lo urgente hacia la producción de y con tecnología de vanguardia, tomando la iniciativa de modo de lograr un mejor futuro para la población. El reciente Premio Nobel Paul Romer  centra el crecimiento en la concreción  de las nuevas ideas en avances tecnológicos productivos. Su principal argumento es que los efectos cascada de las economías basadas en el conocimiento tecnológico llevarán a un desarrollo económico con más innovación e inversión en capital humano. Un Premio Nobel que transita entre la vieja macroeconomía y la nueva. Desde la economía de pensamiento único y la globalización a la economía de las nuevas tecnologías con ciertas posibilidades de salir de un laberinto económico sin destino para ingresar a la nueva revolución tecnológica capaz de dar respuestas en tiempo y forma a las crecientes necesidades socioeconómicas de un planeta con 7.500 millones de habitantes.   

sábado, 28 de octubre de 2017

¿Mortales o inmortales? ¿Hombres y/o robots?

El libro “La Convergencia de las Tecnologías Exponenciales & la Singularidad Tecnológica” constituye un intento para ubicar en tiempo y espacio las respuestas que brindan las tecnologías convergentes, NBIC (Nano-Bio-Info y Cognotecnología), a las problemáticas socioeconómicas actuales. Tecnologías con crecimiento exponencial para cubrir las demandas de un planeta que aumentó su población en 5000 millones de habitantes en los últimos 67 años. 
La comprensión del mundo que vivimos, desde la óptica de las NBIC, nos conduce inexorablemente a extrapolar el camino hacia el futuro a partir de las tecnologías que lo están conformando y no de una predicción basada sólo en la imaginación.
“La Convergencia de las Tecnologías Exponenciales & la Singularidad Tecnológica” se constituye en una rara avis al ensayar una respuesta sin ambigüedad a dos de las preguntas más inquietantes del siglo XXI: ¿mortales o inmortales?, ¿hombres y/o robots?.

Imperdible.