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viernes, 2 de mayo de 2025

La inteligencia en artificios inventa, la artificial ejecuta.

La denominada Inteligencia en Artificios (IA*) puede ser conceptualizada como una manifestación de la inteligencia humana aplicada al diseño, construcción y resolución creativa de problemas en entornos complejos y variables. Su naturaleza es heurística, experiencial y situada. Surge de la interacción con el entorno, integrando elementos como la intuición, la sensibilidad estética, la ética contextual y la capacidad de improvisación frente a lo inédito. No responde exclusivamente a modelos formales ni a datos previos, sino que opera a través de asociaciones flexibles, interpretaciones subjetivas y toma de decisiones con base en un conocimiento tácito.
En contraste, la Inteligencia Artificial (IA) se basa en arquitecturas computacionales que replican, mediante algoritmos, determinados aspectos del razonamiento lógico, la clasificación de patrones y la toma de decisiones automatizada. Sus operaciones se fundamentan en modelos estadísticos, aprendizaje automático y procesamiento masivo de datos. Aunque puede generar resultados que simulan creatividad, su capacidad se circunscribe a estructuras previamente entrenadas; carece de intencionalidad, conciencia emocional o comprensión contextual genuina.
Esta distinción permite establecer que IA* e IA representan formas de procesamiento cognitivo heterogéneas. La IA* se caracteriza por ser creativa, contextual, empática y no determinista. La IA, por su parte, se define por su precisión computacional, velocidad de procesamiento, escalabilidad y repetibilidad. La primera puede operar sin grandes volúmenes de datos, basándose en inferencias cualitativas; la segunda requiere datasets extensos y bien estructurados para alcanzar niveles óptimos de desempeño.
Desde un enfoque epistemológico y funcional, no se trata de inteligencias excluyentes, sino de dominios complementarios. La IA es eficaz en tareas que exigen alto rendimiento lógico-formal, detección de patrones, optimización y automatización de procesos. La IA*, en cambio, puede aportar juicio ético, diseño estratégico, sentido cultural y creatividad disruptiva.
En este marco, la articulación sinérgica entre IA* e IA podría constituir un paradigma emergente en el desarrollo tecnológico contemporáneo. La inteligencia artificial como herramienta de ejecución, análisis y predicción; y la inteligencia humana en artificios como instancia de invención, interpretación y orientación ética. Esta relación plantea, además, desafíos epistemológicos y ontológicos relevantes sobre la naturaleza de la inteligencia, el papel del sujeto creador y los límites de la simulación computacional frente a la experiencia vivida.

Bibliografía.

D’Andrea Alberto L. (2023). Neoeducación GPT. Espacios de Educación Superior. https://www.espaciosdeeducacionsuperior.es/08/11/2023/neoeducacion-gpt/
Gardner, H. (2010). Mentes creativas. Ediciones Paidós.
Mayer-Schönberger, V., & Cukier, K. (2013). Big Data: La revolución de los datos masivos. Turner Publicaciones.
Morin, E. (2000). La mente bien ordenada: repensar la reforma, reformar el pensamiento. Editorial Seix Barral.
Resnick, M. (2018). Lifelong Kindergarten: Cultivating Creativity through Projects, Passion, Peers, and Play. The MIT Press.

domingo, 7 de enero de 2024

La vida, ¿orden a partir del orden o del desorden?

En concordancia con la segunda ley de la termodinámica y el concepto de entropía, los estados ordenados (u organizados) son los menos probables (entropía negativa); mientras los estados desordenados son los más probables (entropía positiva). Un fenómeno ocurre cuando la variación de entropía total o del universo aumenta. Esta es la suma de la entropía del sistema y del medio. Si el sistema es un ser vivo, en un organismo ordenado su entropía será negativa a expensas de un mayor desorden del medio debido a que la suma de ambas debe ser mayor a cero si el hecho ocurre.
El premio Nobel Erwin Schrödinger  preguntaba:                      
¿Cómo consigue un organismo concentrar una corriente de orden en sí mismo y escapar así al caos atómico prescripto por la segunda ley de la termodinámica?
Los organismos continúan existiendo y desarrollándose  al incorporar energía de alta calidad, se alimentan de “entropía negativa”, es decir mantienen su organización interna a expensas de un mayor incremento de la desorganización en el exterior de sus cuerpos. Mientras su entorno tiende al desorden ellos incrementan su orden. He aquí el orden dentro el desorden para la vida.
En cambio la organización ordenada de  los seres vivos proviene de la copia de su material genético. Schrödinger  se maravillaba de que un proceso originado en la copia de una larga cadena de átomos (ADN) pueda producir más de cien billones de copias, en el caso de un mamífero. He aquí como se genera  orden a partir del orden, mediante un sistema químico de copia.
La tierra pasó de contener de 2500 millones de habitantes en 1950 a 8000 en el año 2023 produciendo mucha más materia ordenada a expensas de un planeta caóticamente desordenado energéticamente.
El padre de la economía biofísica Nicholas Georgescu-Roegen solía hablar del metabolismo de la sociedad humana centrado en las trasformaciones de energía y materiales necesarias para su existencia. Introdujo los conceptos de metabolismo endosomático y metabolismo exosomático para diferenciar las transformaciones de energía y materiales que tienen lugar dentro y fuera del cuerpo humano. Así el metabolismo endosomático está relacionado a  una alimentación con entropía negativa a través del consumo de alimentos conteniendo energía ordenada en uniones químicas provenientes en última instancia de la fotosíntesis, cuya eficiencia fotosintética general máxima de 3 al 6% de la radiación solar total, el resto de la radiación solar aumenta la entropía del medio.
El sol es la única fuente de energía que ha abastecido y abastece a las “fábricas de vida” que son las células. Desde el punto de vista del aprovechamiento por las células de la energía solar existen dos variedades: las fotosintéticas que hacen acopio o “empaquetan energía” y las que no contienen clorofila: las células de los individuos del reino animal, incluido el hombre. Comprende a los animales que comen vegetales (herbívoros) y a los animales que comen animales quienes a su vez comieron vegetales (carnívoros). 
En cambio el metabolismo exosomático está vinculado con la energía consumida en nuestras actividades diarias tales como la utilización de la electricidad y el transporte asociados por lo general a un megaconsumo de combustible.
Basta realizar unos cálculos para determinar que un ser humano consume por día 53 veces más energía (mayoritariamente de origen fósil) de la necesaria para su vida celular natural. Consumo de energía extraordinario conducente a un aumento de la entropía del planeta. Un verdadero horror consecuencia del error inicial de haber creado una sociedad dependiente de un consumo de energía exorbitante y también de no haber desarrollado un sistema para el metabolismo exosomático vinculado a las actividades de la sociedad a semejanza del endosomático relacionado con la esencia misma de la vida. De no haber implementado un sistema centrado en el consumo de la energía proveniente del sol.
La complejidad de la vida no se debe únicamente al procesamiento de datos químicos, sino también a su función como transformadora de energía. De las reflexiones sobre el orden a partir del orden y del orden en el desorden surge que la vida no es una mera identidad genética, es un sistema abierto y cíclico, interpretado  por las leyes de la fisicoquímica. 

Bibliografía:
Eric D. Schneider y Dorion Sagan. La termodinámica de la vida. Tusquets Editores. 2008. Barcelona. España. 

sábado, 23 de abril de 2022

¿Qué es la vida? Conversando con Erwin Schrödinger

Definir la vida de modo satisfactorio ha sido durante mucho tiempo más una preocupación de los filósofos que de los científicos. No obstante existen científicos con interesantes inquietudes filosóficas. Uno de ellos es el académico Alexander Oparin quién en el libro El Origen y la Evolución de la Vida ha dado un enfoque químico objetivo al planteo: “...en los cuerpos vivos varias decenas, y aún centenas de millares de reacciones químicas individuales, cuyo conjunto constituye el metabolismo, son estrictamente coordinadas en el tiempo y en el espacio, y se combinan según un orden unificado de autorrenovación continua”. Otro ha sido el físico Erwin Schrödinger. En su pequeño libro titulado ¿Qué es la vida? (1944) avanza sobre aspectos físicos: ¿Viola la vida las leyes de la física? ¿Faltan aún leyes en la física, precisamente las necesarias para describir la vida? ¿Qué caracteriza al ser vivo?
¿Qué es la vida? Es la pregunta primera, fundamental de nues-tra existencia, una pregunta simple pero siempre motivo de interminables polémicas. La intención del Premio Nobel Erwin Schrödinger al escribir este libro es doble: por una parte, apunta hacia un fin científico, procura acercar el concepto de orden termo- dinámico de la función entropía (Segunda Ley de la Termo-dinámica) al de complejidad biológica. La otra parte centrada en la existencia de la conciencia aparece en el Epílogo. La entropía (del griego ἐντροπία, evolución o trans-formación) es una magnitud física que permite “conocer” la energía incapaz de producir movimiento (trabajo), o sea, la energía no aprovechada o perdida. En general cualquier proceso natural implica un aumento de la entropía del universo tendiente a producir mayor desorden o, con más precisión, el aumento de los grados de libertad independientes de un sistema, algo tendiente en el tiempo a un inevitable y caótico final. La vida constituye una excepción, la organización de millones componentes químicos y de millones de células ubican al ser humano en el culmen del orden. Nuestros cuerpos, pensamientos y actos tienden al orden. No obstante el balance es desventajoso: cada vez que un ser humano mantiene su orden es a costa de un desorden mayor en alguna otra parte. La función de estado entropía del universo aumenta cuando algo ocurre y por lo ende tendrá signo positivo. A su vez la entropía de universo es la suma de la del sistema más la de su medio o alrededores. Entonces si un fenómeno ocurre y el sistema en consideración (nosotros) se mantiene ordenado (entropía negativa) el medio debe desordenarse lo suficiente para hacer la suma de ambas, la del universo, positiva. El ser vivo debe de mantener baja su entropía para poder vivir en un universo tendiente al “desorden” entrópico.
Eric D. Schneider y Dorion Sahan, en el libro La termodinámica de la vida hablan de la “paradoja de Schrödinger” quién se preguntó: ¿Cómo consigue un organismo vivo concentrar una corriente de orden en sí mismo y escapar así de la desorganización del caos atómico prescripto por la Segunda Ley de la Termodinámica? Erwin Schrödinger buscaba nuevos conceptos para conciliar la teoría termodinámica con los hechos de la biología. Tal vez orden no sea el término más adecuado, es mejor la palabra organización, los organismos vivos se organizan para vivir, reproducirse y mantenerse. Dicho de otro modo, los organismos se organizan para resistirse al equilibrio termodinámico, manteniendo su organización interna a expensas de la organización en su exterior.
Schrödinger esbozó dos programas de investigación ineludibles para la biología. El primero centrado en la idea del “orden a partir del orden” vinculado a la indagación sobre cómo se implantaba la herencia en el material genético transferido de un organismo a otro. Pregunta motivante para los investigadores y conducente en última instancia al descubrimiento de la estructura y función del ADN. Decía: “Puede que la vida sea una conjunción de genética almacenadora de información y de termodinámica transformadora de energía”. Su segundo plan a largo plazo se trató de investigar “el orden a partir del desorden” para abordar la aparente inobservancia de la Segunda Ley de la Termodinámica por la vida. La solución esbozada por él a su pregunta paradojal ha sido que los organismos no desobedecen a la Ley porque ésta, tal como se la formuló, se ha aplicado más a sistemas aislados que a sistemas abiertos (seres vivos). Es así como en el tiempo ha aparecido la termodinámica de la vida, una subdisciplina de la termodinámica del no equilibrio. La complejidad biológica en cuanto al flujo de la información genética dista mucho hoy de la atesorada en 1944 cuando Schrödinger ha presentado su libro. Recién el 25 de abril del año 1953 se ha publicado en la revista Nature la estructura molecular del ADN, la compleja molécula en la que se condensa la vida, constituyente del material hereditario, capaz de codificar la información genética necesaria para el desarrollo de un organismo complejo. Es en la complejidad cuando desaparece la paradoja de Schrödinger, al considerar el contexto de los sistemas complejos, incluidos los organismos. Estos no son sistemas aislados, se alimentan de la organización externa rica en energía y de los gradientes existentes en su entorno. En la termodinámica de los sistemas abiertos, Lars Onsager, establece que la producción de entropía total de un sistema debida a los flujos materiales y energéticos alcanza un mínimo en el estado estacionario de no equilibrio.
Finalmente, en el Epílogo de ¿Qué es la vida? encara el tema de la mente en función de dos premisas vinculadas:
“I) Mi cuerpo funciona como un mecanismo puro que sigue las leyes de la Naturaleza. II) Sin embargo, mediante experiencia directa incontrovertible, sé que estoy dirigiendo sus movimientos, cuyos efectos preveo y cuyas consecuencias pueden ser fatales y de máxima importancia, caso en el cual me siento y me hago enteramente responsable de ellas.”
De ambas saca una interesante conclusión “...es que yo (es decir yo en el sentido más amplio de la palabra, o sea, toda mente consciente que alguna vez haya dicho o sentido el Yo) soy la persona, si es que existe alguna, que controla el movimiento de los átomos, de acuerdo con las leyes de la Naturaleza”. Conclusión considerada blasfema y extravagante por la religión debido a la concepción de un hombre todopoderoso, un dios termodinámico con facultad para manejar-controlar la naturaleza...
Con el nacimiento de ciencias-tecnologías integradas como la Nanotecnología (1974), capaz de transformar la naturaleza debido a su capacidad de innovar haciendo construcciones con átomos y moléculas, aparece una perspectiva más inquietante: además de manejar la naturaleza ahora se la puede transformar.
Erwin Schrödinger, usted ha tenido razón, nuestra mente consciente puede manejar átomos y moléculas incluso para intentar sobrevivir e inmortalizarse, por ejemplo, a través de su incorporación en cerebros artificiales colocados en robots. En definitiva, ¿qué es lo más trascendente del ser humano? Su carne, sus huesos, sus genes o su mente, esa energía en codificación creciente originada en el Big Bang.

Alberto L. D'Andrea

Bibliografía
El origen y la evolución de la vida. Alexander Oparin. Ediciones Curie. 1968. Buenos Aires. Argentina.
¿Qué es la vida? Erwin Schrödinger. Editorial Espasa-Calpe. 1947. Buenos Aires. Argentina.
La termodinámica de la vida. Eric D. Schneider y Dorion Sagan. Tusquets Editores. 2008. Barcelona. España.
La convergencia de las tecnologías exponenciales & la singularidad tecnológica. Alberto L. D’Andrea (coordinador). Editorial TEMAS. 2017. Buenos Aires. Argentina.

sábado, 6 de marzo de 2021

Las nuevas carreras universitarias necesarias para la vida

En el año 1950 la población del planeta era de 2.500 millones de habitantes, en el 2021 está cercana a los 7.800 millones, un aumento en 5.300 millones en 71 años, más del doble. El crecimiento exponencial experimentado produjo un fuerte incremento en la demanda de energía, alimentos, servicios de salud y aumento de la contaminación en general producto de la mayor cantidad de habitantes y de la actividad humana. También originó el declive constante de la diversidad biológica ante la apropiación de más espacios físicos por el hombre, la concentración de los recursos en pocos habitantes, con 1.000 millones que no pueden satisfacer sus necesidades básicas y 6.000 millones fuera de la vida confortable, lo que origina un ascenso de lo irracional. En el contexto señalado, tanto la economía como el ambiente en el planeta se encuentran sin rumbo, a la deriva con un riesgo creciente de subsistencia debido al aumento de la población, la contaminación, el cambio climático, la desertización, el aumento de pandemias e incendios forestales en intensidad y frecuencia, etc. Si existe todavía alguna probabilidad de solución seguramente requerirá de un saber hacer basado en nuevos conocimientos integrados para actuar en un mundo complejo. Es una misión de la universidad generar y estructurar los nuevos conocimientos para dar respuestas a las crecientes problemáticas socioeconómicas. Conocimientos que en el tiempo constituyen la base de los nuevos trabajos del futuro. Dos carreras universitarias de grado podrían contribuir a encauzar la vida en la tierra.
Una de las carreras propuestas está vinculada con hacer viable lo inviable, es decir generar recursos en todos los rincones del planeta para evitar las migraciones por hambruna, la acumulación de recursos en unos pocos y generar en forma sustentable trabajo para todos. En el artículo Hacer viable lo inviable decía “En el planeta existen zonas aparentemente poco beneficiadas, no poseen minerales, combustibles fósiles, ni su suelo presenta las características adecuadas para ser cultivado. La falta de energía no posibilita la radicación de industrias y la generación de puestos de trabajo. Suelen ser consideradas como zonas inviables por los economistas y abandonadas a su suerte. La gente joven emigra en busca de un porvenir mejor y los pueblos existentes languidecen…” “La producción abundante de energía se basa en la instalación de paneles solares, en la generación de biogás a partir de residuos, centrales termoeléctricas alimentadas por biomasa obtenida a partir de cultivos, microorganismos y microalgas modificados genéticamente, de los cuales también se puede obtener bioetanol, biopetróleo y biodiesel. El dióxido de carbono proveniente de las centrales termoeléctricas y de la generación de biogás se lo puede utilizar para obtener grafeno y/o para alimentar cultivos de microalgas capaces de producir desde medicamentos hasta ácidos grasos omega 3...”  
Por lo expuesto, la primera carrera de grado propuesta es una Licenciatura (o similar) en Nano y Bioeconomía, a distancia y bilingüe (inglés-español) para una capacitación y aplicación directa “in situ” con el apoyo tecnológico necesario. El citado enfoque produciría una trasformación simultánea, horizontalizando la generación de recursos, evitando su concentración y con una producción sustentable amigable con el ambiente.
La segunda carrera, con proyección sobre la segunda mitad del siglo está íntimamente ligada al “ser humano”, es necesaria para acompañar nuestra revolucionaria transfor- mación a través de la cognociencia y cognotecno- logía. Trasformación que puede abarcar desde la inteligencia artificial hasta el humano robotizado inmortal. En el  libro  La Convergencia de las Tecnologías Exponenciales y la Singularidad Tecnológica publi- cado en octubre del año 2017, decíamos “En la línea del tiempo puede ocurrir que la vida biológica en la tierra no sea posible. Existen posibilidades ciertas de avanzar hacia condiciones ambientales extremas en las cuales ya no podríamos elegir entre hombres o robots. Un robot puede vivir a temperaturas más altas, sin agua, sin oxígeno, sin alimentos...” “lo atesorado del inmenso legado del conocimiento universal tal vez pueda pasarse de un humano a un robot como hoy se pasa el software de una computadora a otra”. Si admitimos la posibilidad que la mente es al cuerpo como el software lo es al hardware, la posibilidad de poder trasferir la mente-sofware a un robot puede llegar a constituirse en una realidad y en la gran revolución del siglo XXI”. La segunda carrera propuesta es una Licenciatura (o similar) en NBIC (Nano, Bio, Info y Cognotecnología), conocimiento integrado para buscar soluciones a un porvenir complejo.
La licenciatura en Nano y Bioeconomía pensada en contribuir a solucionar las problemáticas en lo inmediato y la Licenciatura en NBIC para acompañar a los jóvenes en su futuro mediato tal vez sean las nuevas carreras universitarias necesarias para la vida en el siglo XXI.

Lecturas complementatias: Hacer viable lo inviable II

sábado, 20 de febrero de 2021

Las nuevas carreras universitarias que la vida necesita

Las universidades suelen implementar carreras con salida laboral para tratar de brindar a los estudiantes certeza sobre su futuro. En principio parece razonable, no obstante son los institutos terciarios con tecnicaturas superiores quienes tienen en el sistema educativo la finalidad de la capacitación directa para la empleabilidad. De hecho muchas universidades dan títulos intermedios en franca competencia con el citado nivel educativo. La misión real de la universidad es otra, es la de generar los nuevos conocimientos que originarán en el tiempo los trabajos del futuro.
Esta historia comienza con en nacimiento de la biotecnología moderna en el año 1973. Toda una revolución tecnológica con fuerte impacto en lo económico y social. Era necesaria una formación universitaria acorde con los cambios que se vislumbraban. En el país (Argentina) había varias Licenciaturas en Biotecnología buscando su perfil ya que competían en lo científico con los químicos biológicos, biólogos y bioquímicos. Resultaba casi obvio que el perfil del biotecnólogo debía tener como diferencial una capacitación en ciencia, tecnología y gestión empresarial para formar innovadores en la temática. Atento a la problemática presenté en 1998 el proyecto para hacer la primera Licenciatura con tales características en la Universidad Argentina de la empresa (UADE, Ciudad de Buenos Aires. Argentina). La idea comenzó a gestarse en mucho antes, en 1993, luego de implementar en el Instituto Terciario de ORT la Tecnicatura Superior en Biotecnología. El proyecto recién pudo concretarse cuando el Dr. Germán Guido Lavalle asumiera primero como Decano de la Facultad de Ingeniería y luego como Rector de la UADE. Gracias al acompañamiento de su gestión la carrera comenzó en marzo del año 2005. Luego surge, a través del análisis del crecimiento exponencial de las tecnologías convergentes NBIC (Nano, Bio, Info y Cognotecnología), la búsqueda desesperada del desarrollo curricular de la primera Licenciatura en Nanotecnología en el país, la única disciplina capaz de dar respuestas a las nueve necesidades humanas primarias: salud, alimentos, energía, ambiente, vestimenta, trasporte, vivienda, comunicación y defensa. Incluso en las cuatro primeras coincidentes con las respuestas de la biotecnología, la nanotecnología las complementa y muchas veces en forma superadora.
El primer proyecto para hacer una Licenciatura en Nanotecnología surgió a fines del año 2005, pero hubo que esperar hasta el año 2014. El Dr. Leonardo F. Gargiulo, quién supo tener un micro vinculado con emprendedores en nuestro programa radial Café Biotecnológico (Radio Cultura), me contactó de la Universidad CAECE, en la cual comenzó a desempeñarse como Vicerrector cuando se hizo cargo de la unidad académica la Cámara de Comercio y Servicios. Estaban buscando nuevas carreras para contribuir al progreso del país. De la reunión realizada con él y el Rector Ing. Francisco F. Von Wuthenau surgió el acuerdo para crear y dirigir la primera Licenciatura en Nanotecnología en la Argentina. Luego de un arduo trabajo desde el 2014, se inicia la carrera en el año 2017 y en el 2020 egresa la primera promoción. La nanotecnología y la biotecnología se complementan (ver en lecturas complementarias: El ying yang tecnológico del siglo XXI y el Plan NanoBio) y constituyen las dos primeras ciencias-tecnologías integradas de las NBIC con capacidad para transformar la naturaleza. 
Terminada la pequeña historia, hoy estamos ante el desafío de encarar dos nuevas carreras universitarias vinculas con la vida. En el planeta tanto el ambiente como la economía están a la deriva y hay un riego creciente de subsistencia debido al aumento de la población, la contaminación, el cambio climático, la deser-tización, el aumento de pandemias e incendios fores- tales en intensidad y frecuencia, etc. Una de las carreras propuestas está vinculada con hacer viable lo inviable, evitar la acumulación de recursos en unos pocos y generar en forma sustentable trabajo para todos. La otra íntimamente ligada al “ser humano”, es necesaria para acompañar nuestra revolucionaria transformación en la segunda mitad del siglo XXI. La pregunta final es: ¿Cuáles son las dos nuevas carreras universitarias que la vida necesita en el contexto señalado? 
Los asiduos lectores de Biotecnología & Nanotecnología al Instante seguramente estarán orientados para encontrar la respuesta; los otros, también comprometidos con la vida, podrán solicitarla a albertoluisdandrea@gmail.com.

Lecturas complementarias:

sábado, 23 de agosto de 2014

¿Qué es la vida?, la paradoja de Schrödinger y la metáfora del metabolismo de la sociedad humana.

Erwin Rudolf Josef Alexander Schrödinger fue un físico austríaco que realizó importantes contribuciones en los campos de la mecánica cuántica  y de la termodinámica. Recibió el Premio Nobel de Física en 1933 por el desarrollo de “la ecuación de Schrödinger”, aporte central para el modelo atómico probabilístico vigente. En 1944 publicó en inglés un pequeño volumen titulado ¿Qué es la vida? (What is life?), resultado de unas conferencias divulgativas. En el libro plantea  lo que se suele denominar  “la paradoja de Schrödinger”: las leyes de la física tal como las conocemos son leyes estadísticas y tienen mucho que ver con la tendencia natural de las cosas de ir hacia el desorden. La vida  no cumple con la  versión clásica la segunda ley de la termodinámica para la cual la entropía (desorden atómico molecular) total aumenta inevitablemente en todo proceso espontáneo. En tal contexto los seres vivos  mantienen un orden atómico molecular vital, entre otras cosas,  para la perdurabilidad del material hereditario. El secreto de la vida consiste en  mantener un sistema ordenado en un medio en desorden continuo. “La paradoja de Schrödinger” conduce a una termodinámica para la vida tendiente a unir la física con la vida. Es así como posteriormente Nicolás Georgescu Roegen habla del metabolismo de la sociedad humana centrado en las trasformaciones de energía y materiales necesarias para su existencia. Introdujo los conceptos de metabolismo endosomático y metabolismo exosomático para diferenciar las transformaciones de energía y materiales que tienen lugar dentro y fuera del cuerpo humano. Así el metabolismo endosomático esta relacionado con una alimentación con entropía negativa a través del consumo de alimentos como fuente de energía ordenada en uniones químicas, y el  exosomático con el resto de la energía consumida en nuestras actividades diarias, tales como la utilización de electricidad o el megaconsumo de combustible. La metáfora metabólica permite realzar que todo proceso económico depende de la existencia, en el medio, de los recursos naturales necesarios para producir y consumir; los sistemas sociales dependen de los sistemas naturales para su supervivencia. Algo totalmente ignorado por la economía de pensamiento único centrada solamente en los mercados, en el intercambio comercial y en la acumulación de poder,  sin considerar los límites que imponen los recursos naturales. Ignorar la base material del proceso económico y las necesidades para la vida de 7000 millones de habitantes sólo puede conducir nuevas crisis, incluso peores que las actuales. Indefectiblemente la economía centrada en las leyes de la naturaleza prevalecerá y sobre la base de la  visión integral de la física del proceso económico (Economía Física)  las soluciones llegarán de la mano de la potente biología molecular y de la practicidad de la biotecnología, es decir de una bioeconomía para la vida.
Lectura complementaria:

sábado, 2 de agosto de 2014

Volver a lo pequeño.

En 1922, el bioquímico soviético Alexander Ivanovich Oparín,  publicó una pequeña obra titulada "El origen de la vida" en la cual dice que la vida “son miles de millones de reacciones químicas coordinadas en el tiempo y en el espacio según un orden de renovación continua…” Cuando esa cadena se interrumpe se pierde toda la energía ligada a las reacciones químicas, irrumpe la muerte y aparece el estado de rigidez  cadavérica. Luego de muchos siglos el hombre aprendió a hacer construcciones o ingeniería con los átomos y las  moléculas dando origen a la nanotecnología. No debemos pensar en la nanotecnología como algo para crear vida, para hacer construcciones a nivel atómico-molecular dinámicas, sí como algo para hacer, en la misma dimensión, construcciones atómico-molecular estáticas tendientes a apuntalar lo viviente desde la salud, la energía y el micro-macro medio ambiente.
Aquella famosa frase del astronauta Neil Armstrong "Es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad" tal vez la podríamos relacionar con otra “Es un gran salto para la humanidad este nanopaso del hombre”.


sábado, 29 de diciembre de 2012

No estudies biotecnología.

                                   Si no te apasiona la naturaleza de los seres vivos.
                                   No estudies biotecnología. 
                                   Si no te preocupa mejorar la salud de las personas.
                                   No estudies biotecnología. 
                                   Si no te interesa disminuir el hambre en el mundo.
                                   No estudies biotecnología.
                                   Si no te agrada generar recursos naturales renovables.
                                   No estudies biotecnología.
                                   Si no te atrae producir en forma sustentable.
                                   No estudies biotecnología.
                                   Si no te fascina estar a la vanguardia de tu generación.
                                   No estudies biotecnología.
                                   Si no estás comprometido con la vida.
                                   No estudies biotecnología.

Confederación Argentina de Biotecnología.