sábado, 23 de agosto de 2014

¿Qué es la vida?, la paradoja de Schrödinger y la metáfora del metabolismo de la sociedad humana.

Erwin Rudolf Josef Alexander Schrödinger fue un físico austríaco que realizó importantes contribuciones en los campos de la mecánica cuántica  y de la termodinámica. Recibió el Premio Nobel de Física en 1933 por el desarrollo de “la ecuación de Schrödinger”, aporte central para el modelo atómico probabilístico vigente. En 1944 publicó en inglés un pequeño volumen titulado ¿Qué es la vida? (What is life?), resultado de unas conferencias divulgativas. En el libro plantea  lo que se suele denominar  “la paradoja de Schrödinger”: las leyes de la física tal como las conocemos son leyes estadísticas y tienen mucho que ver con la tendencia natural de las cosas de ir hacia el desorden. La vida  no cumple con la  versión clásica la segunda ley de la termodinámica para la cual la entropía (desorden atómico molecular) total aumenta inevitablemente en todo proceso espontáneo. En tal contexto los seres vivos  mantienen un orden atómico molecular vital, entre otras cosas,  para la perdurabilidad del material hereditario. El secreto de la vida consiste en  mantener un sistema ordenado en un medio en desorden continuo. “La paradoja de Schrödinger” conduce a una termodinámica para la vida tendiente a unir la física con la vida. Es así como posteriormente Nicolás Georgescu Roegen habla del metabolismo de la sociedad humana centrado en las trasformaciones de energía y materiales necesarias para su existencia. Introdujo los conceptos de metabolismo endosomático y metabolismo exosomático para diferenciar las transformaciones de energía y materiales que tienen lugar dentro y fuera del cuerpo humano. Así el metabolismo endosomático esta relacionado con una alimentación con entropía negativa a través del consumo de alimentos como fuente de energía ordenada en uniones químicas, y el  exosomático con el resto de la energía consumida en nuestras actividades diarias, tales como la utilización de electricidad o el megaconsumo de combustible. La metáfora metabólica permite realzar que todo proceso económico depende de la existencia, en el medio, de los recursos naturales necesarios para producir y consumir; los sistemas sociales dependen de los sistemas naturales para su supervivencia. Algo totalmente ignorado por la economía de pensamiento único centrada solamente en los mercados, en el intercambio comercial y en la acumulación de poder,  sin considerar los límites que imponen los recursos naturales. Ignorar la base material del proceso económico y las necesidades para la vida de 7000 millones de habitantes sólo puede conducir nuevas crisis, incluso peores que las actuales. Indefectiblemente la economía centrada en las leyes de la naturaleza prevalecerá y sobre la base de la  visión integral de la física del proceso económico (Economía Física)  las soluciones llegarán de la mano de la potente biología molecular y de la practicidad de la biotecnología, es decir de una bioeconomía para la vida.
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