sábado, 23 de marzo de 2013

Rehacer la naturaleza.

En los últimos años se fue produciendo gradualmente un cambio de paradigma. Pasamos del predominio de la ciencia centrada en el conocimiento  de la naturaleza a una ciencia-tecnología basada en la transformación de la naturaleza con  capacidad para llegar a un nuevo tipo de equilibrio imprescindible para mantener la vida en la tierra. Esa biotecnociencia denominada comúnmente biotecnología utiliza seres vivos y/o partes de seres vivos para dar respuestas a las crecientes necesidades socioeconómicas. Su función primordial es la de generar recursos primarios tales como  alimentos y  energía, mejorar la salud humana disminuyendo los costos de los tratamientos y cuidar el medio ambiente produciendo con residuo cero. Su capital lo constituye el conocimiento de millones de genes y la ingeniería genética. La ingeniería genética considerada “la herramienta de herramientas” posibilita la transformación de la naturaleza incorporando genes a microalgas, microorganismos en general y plantas generando biofábricas fotosintéticas transgénicas capaces de producir los recursos necesarios sin utilizar combustible fósil, consumiendo dióxido de carbono y con residuos aprovechables en su totalidad. Biofábricas capaces de responder a los desafíos planteados por la bioeconomía.
A partir de 1966 Nicholas Georgescu-Roegen  críticó a las teorías económicas clásicas en la introducción de su Analytical Economics, avanzando hacia la bioeconomía,  teoría económica que profundizó y consolido en su obra magna publicada en 1971: The Entropy Law and the Economic Problem.
¿Por qué causa las teorías económicas no deberían  cumplir con las leyes físicas y químicas de la naturaleza? Aquellas basadas  en las leyes de la naturaleza inexorablemente se deberán cumplir y podrán guiar a la humanidad por el camino correcto. Lo que para los economistas clásicos es un ciclo de producción y consumo para la bioeconomía es un camino unidireccional hacia el consumo de energía y el agotamiento de recursos naturales. En este contexto, decía Georgescu-Roegen,  la vida en la tierra sólo puede ser viable si se cuenta con alguna ciencia-tecnología capaz de generar más energía, alimentos, protejer el medioambiente y bajar los gastos en salud. Seguramente si Nicholas Georgescu-Roegen  hoy viviera no estaría sorprendido por la vigencia y el avance de la bioeconomía de la mano de su biotecnociencia, la biotecnología y de sur motor productivo la biofábrica transgénica. La triada para rehacer la naturaleza y mantener la vida en la tierra.

             

Lectura complementaria: