sábado, 10 de mayo de 2014

El humanismo tecno y las bioeconomías.

El avance tecnológico se produce en la actualidad en una sociedad  científico-tecnológica consolidada, más madura, producto de la evolución a través del tiempo de las etapas primitivas del desarrollo. No es de extrañar en ese contexto el crecimiento de un "humanismo tecno”,  un concepto centrado en utilizar los beneficios de la tecnología para ayudar a las problemáticas de la época y a la humanidad toda.
La economía física postula que  las teorías económicas para ser válidas deben cumplir con las leyes de la naturaleza especialmente con las leyes físicas de la termodinámica según la cual el funcionamiento solo puede garantizarse por una entrada continua de energía y materiales, debiendo siempre considerarse la irreversibilidad de los procesos. Centra las problemáticas económicas actuales en el divorcio entre las teorías económicas y el cumplimiento de las leyes de la naturaleza. Para los economistas todo es un ciclo de producción y consumo, pero para la naturaleza esto no constituye un ciclo, es sólo un gasto unidireccional de energía y recursos naturales no renovables en el tiempo que se consumen. Las respuestas necesarias a la problemática planteada  por la economía física surgen de la mano de humanistas tecno tendientes a aplicar los desarrollos biotecnológicos para generar en tiempo y forma los recursos  necesarios, dando origen a una economía superadora para brindar las soluciones adecuadas: la bioeconomía.
No obstante la bioeconomía sufre un doble ataque del establishment, en primer lugar la redefinen como la  actividad económica que se nutre de la investigación y la innovación en las ciencias biológicas, en un intento por mantener subordinada  la naturaleza al contexto económico mundial actual. Una bioeconomía de conveniencia para disfrazar la crisis mundial en la cual las medidas de política económica recomendadas fallan en forma sistemática ante el asombro de los propios economistas quienes ven cómo las recetas aprendidas en sus universidades no funcionan. En segundo lugar prestigiosos economistas de prestigiosas universidades salen a atacar y desprestigiar la bioeconomía utilizando a sabiendas la falsa definición y presentándola como una nueva herramienta de los grupos monopólicos para conservar el poder. Una forma de “embarrar la cancha” pretendiendo confundir y desprestigiar a la verdadera bioeconomía de los humanistas tecno tendiente a generar los recursos renovables necesarios, tendiente a subordinar  la economía a la vida en el planeta. 

Lectura complementaria:
Bioeconomía de conveniencia vs bioeconomía real.