sábado, 17 de septiembre de 2016

Nanorobots, sistema inmune y cáncer.

El sistema inmune es un órgano difuso que se halla disperso a través de la mayor parte de los tejidos del cuerpo. En el hombre el sistema inmune pesa aproximadamente 900 gramos. Consiste en alrededor de 1012 células llamadas linfocitos y alrededor de 1020 moléculas llamadas anticuerpos que son producidas y secretadas por algunos linfocitos. El sistema inmune está sujeto a continuas renovaciones. En contados minutos el cuerpo humano es capaz de producir 10 millones de nuevos linfocitos y billones de moléculas de anticuerpos. Esto no sería tan sorprendente si todas las moléculas fueran idénticas, pero no lo son. Millones de moléculas distintas se necesitan para disponer de un "regimiento de reconocimiento" de la misma manera que hacen falta millones de llaves distintas para abrir distintas cerraduras. Los linfocitos T y B son las células del sistema inmune encargadas de la defensa específica. Presentan receptores en su membrana que les permiten reconocer una enorme variedad de patógenos. Si bien nuestro sistema inmunológico es importante, evolucionó hace miles de años cuando el promedio de vida no superaba los 20 años, no está completamente capacitado para las problemáticas de la vida longeva. Puede producir alergias, enfermedades autoinmunes (artritis, diabetes tipo I, esclerosis múltiple, anemia perniciosa, etc.) y una defensa extremadamente débil frente al cáncer y los retrovirus. La idea es completar con nanorobots el trabajo del sistema inmune natural. Los nanorobots actúan como los linfocitos T.   Las células  T no producen moléculas de anticuerpos, atacan directamente antígenos extraños como virus, hongos, tejidos transplantados,…Son del tamaño de un glóbulo rojo. Algunas terapias inmunológicas actuales consisten en extraer sangre de los pacientes, separar las células productoras de antígeno y cultivarlas para aumentar su cantidad. Luego se inyectan nuevamente en el enfermo para incentivar la producción de los linfocitos T necesarios. Un ejemplo es la costosa vacuna terapéutica para el tratamiento del cáncer de próstata (sipuleucel-T/Provenge®) aprobada por la FDA (Food and Drug Administration) luego de 15 años de estudios y con perspectiva de sobrevida limitada.  La nanotecnología brinda la posibilidad de producir nanorobots capaces de viajar por el torrente sanguíneo con capacidad de atacar agentes patógenos y células cancerígenas. Incluso se los podría reprogramar con sofware específico obtenido a partir de Internet si surgiera un nuevo enemigo biológico como un virus. Los “nanorobots inmunológicos” constituyen una de las múltiples variantes de la nanotecnología para abordar el tratamiento del cáncer. El Cancer Nacional Institute (EEUU) ya creó la CNI Alliance for Nanotechnology in Cancer (http://nano.cancer.gov/). En el año 2015 la FDA autorizó la primera prueba clínica en humanos de nanorobots de ADN (50nm) capaces de reconocer 12 tipos diferentes de cáncer (Dr.Ido Bachelet, Instituto de Nanotecnología y Materiales Avanzados de la Universidad Bar-Ilan-MIT-Harvard). La aplicación definitiva de protocolos médicos utilizando nanorobots se estima para la década del 2020-2030. Una espera de 4 a 14 años con posibilidad real de acortar los tiempos mediante desarrollos en crecimiento exponencial. Todavía recordamos la llegada del año 2000, el inicio de un nuevo siglo, parece que hubiera sido ayer pero ya transcurrieron 16 años.  

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