sábado, 21 de enero de 2017

Entre el comunismo liberal y el liberalismo proteccionista.

El presidente de China y del partido comunista de su país, Xi Jinping, al inaugurar el Foro Económico Mundial en Davos, en un apasionado discurso de apoyo a la globalización,   dijo: “Debemos mantener nuestro compromiso con el desarrollo del libre mercado y de las inversiones, promoviendo la liberalización y la facilitación del comercio con la apertura y con el rechazo al proteccionismo”  Paradójicamente durante su asunción, el nuevo presidente de los Estados Unidos Donald Trump, en la cuna del neoliberalismo globalizador, expreso: "La protección llevará a más prosperidad" y  advirtió que impulsará controles sobre el comercio y la producción de las empresas del país. En un discurso de corte fuertemente nacionalista agregó “compren estadounidense y contraten estadounidenses”.  Ambos hechos constituyen una demostración objetiva sobre el estado de la economía mundial: contradictorio, incierto, enmarañado y a la deriva. Una economía en la cual lo económico predomina sobre lo político y el mercado soluciona todos los problemas del sistema en concurrencia con la competitividad y el libre intercambio, no puede dar respuestas a las demandas de la sociedad actual. De los 7400 millones de habitantes del planeta, 1000 millones no pueden comer si alguien no le proporciona alimentos y otros 5500 millones están excluidos de una vida digna.  El intento histórico más reciente de romper con la economía actual surgió de Nicholas Georgescu-Roegen, uno de los pensadores más notables y profundos de la nueva economía; él lanzó dos torpedos críticos a la economía vigente en sus libros Analytical Economics (1966) y  The Entropy Law and Economic Process (1971) en los cuales centra las problemáticas económicas actuales en el divorcio entre las teorías económicas y el cumplimiento de las leyes de la naturaleza. Para los economistas de pensamiento único todo es un ciclo de producción y consumo, pero para la naturaleza esto no constituye un ciclo, es sólo un gasto unidireccional de energía y recursos naturales no renovables en el tiempo que se consumen. El auguró por lo tanto un gran fracaso en la economía mundial, fracaso evidente ante la cantidad, en tiempos cada vez más cortos, de crisis económicas, el empobrecimiento de la población y la confusión reinante.  Propone orientar a la economía en función de las leyes de la naturaleza, ciertas y objetivas.   Señalo como única solución posible la  aparición de ciencias-tecnologías para generar en tiempo y forma los recursos naturales necesarios para llegar a un nuevo tipo de equilibrio en la tierra…Paulatinamente, surgen esas ciencias-tecnologías capaces de transformar la naturaleza, como la biotecnología y la nanotecnología,  permitiendo producir en forma sustentable y dando soluciones a los reclamos socioeconómicos de la actualidad. Ambas conducen a una nueva y única posibilidad. Constituyen el fundamento de una nueva economía, denominada economía de la tecnología o tecnológica, capaz de cambiar la fatídica economía del planeta. Entre el comunismo liberal y el neoliberalismo proteccionista, la economía de las nuevas tecnologías, basada en las leyes de la naturaleza y con posibilidad real de generar en tiempo y forma los recursos necesarios para encausar un mundo sin rumbo.

Lectura complementaria:
En el 2015: bioeconomía y nanoeconomía.