sábado, 21 de julio de 2018

Función cerebral replicada por nanotubos de carbono.

Crédito: Universidad de Osaka
El cerebro necesita  poca energía para adaptarse al medio ambiente, aprender, tener una alta capacidad de reconocimiento, inteligencia y realizar un procesamiento de información complejo. Las dos características clave de los circuitos neuronales son: la capacidad de aprendizaje de las sinapsis y los impulsos o espinas nerviosas.  A medida que la ciencia del cerebro progresa su estructura se va aclarado gradualmente pero es demasiado complicado para emularlo por completo. Los científicos han tratado de replicar la función cerebral mediante el uso de circuitos neuromórficos (circuitos analógicos que imitan las estructuras neurobiológicas) y dispositivos que emulan una parte de sus mecanismos. Investigadores de la Universidad de Osaka han creado un dispositivo-red neuromórfica molecular consistente en nanotubos de carbono de paredes simples complejados con polioxometalato. Las redes SWNT/POM (nanotubos de carbono de una sola pared-polioxometalato) extremadamente densas y aleatorias, generan picos espontáneos similares a los impulsos nerviosos de las neuronas. La importancia del estudio es que una parte de la función cerebral fue replicada por materiales nanomoleculares demostrando la posibilidad de que una red molecular al azar pueda convertirse en inteligencia artificial neuromórfica. Todo un avance hacia el futuro cerebro similar al humano.