sábado, 11 de mayo de 2013

Metagenómica Agraria. Donde mueren las palabras…

El metagenoma se puede definir como el ADN total de una muestra ambiental. Ese ADN es el constituyente de todos los genomas integrantes de la población. La metagenómica persigue obtener secuencias del genoma de los diferentes componentes ambientales extrayendo y analizando su ADN de forma global.
La tecnología para la secuenciación de ADN se ha desarrollado con buena velocidad desde el 2003 hasta el presente permitiendo en la actualidad disminuir tiempos y costos, abriendo de ese modo  la puerta  a la denominada “era de la secuenciación masiva” con fuerte implicancia  tanto en la salud humana como en la agricultura..
Las comunidades microbianas presentes en los campos de cultivo son esenciales para que los productos agrícolas crezcan más y más sanos. La metagenómica juega un papel muy importante en el estudio estas comunidades y cómo influyen sobre los productos agrícolas. El crecimiento de las plantas está condicionado por microorganismos del suelo presentes alrededor de las raíces vegetales. Podemos citar como microorganismos beneficiosos para los cultivos agrícolas bacterias y hongos con capacidad para incrementar la absorción de nutrientes aumentando la fertilidad del suelo y beneficiando el crecimiento vegetal o con la capacidad de  proteger a la planta evitando el ataque de patógenos.
A menudo se pueden leer comentarios escritos en potencial relacionados con modificaciones de los suelos por la utilización de distintos productos biotecnológicos. Un ejemplo: “Lo último en ciencia parece sugerir que la cultivación de plantas transgénicas podría alterar seriamente la ecología del suelo reduciendo su diversidad microbiana, que aumenta la fertilidad del suelo con el paso del tiempo- algo que probablemente es irreversible”... “ la reducción de la fertilidad del suelo podría conducir a la hambruna en una escala nunca antes vista”…
La metagenómica agrícola nos permitirá estudiar el metagenoma del suelo con muestras obtenidas “in situ” antes de la siembra,  durante el crecimiento del cultivo, luego de  la cosecha y durante muchos ciclos a través del tiempo, estableciendo en cada momento la diversidad genética y a partir de los resultados obtenidos hacer las modificaciones necesarias para optimizar  los suelos. Nuca más comentarios dudosos algunas veces basados en investigaciones parciales y puntuales realizadas “in vitro”.  En el contexto objetivo de la metagenómica agraria “in situ” es donde mueren la palabras en potencial.