sábado, 6 de agosto de 2016

Educación, tecnología y pobreza.

El capitalismo de mercado presenta una alta capacidad productiva, no obstante existe una creciente percepción de que sus recompensas no se distribuyen con justicia y en la actualidad favorecen ampliamente a los altamente calificados. El capitalismo globalizado exige habilidades mayores cada vez que una nueva tecnología emerge a partir de la anterior. La inteligencia humana  natural no es en la actualidad mayor a la de los habitantes de la antigua Grecia, nuestro avance entonces depende del atesoramiento del inmenso legado del conocimiento humano acumulado a lo largo de los siglos. El sistema educativo a nivel primario y secundario ha fracasado a nivel mundial  en la tarea de preparar a los estudiantes con la rapidez necesaria  para prevenir la escasez de trabajadores altamente calificados, incrementando la cantidad de los menos preparados. Cualquier reforma educativa en tal sentido tardaría una cantidad de años durante los cuales la  brecha se profundizaría, los trabajadores calificados seguirán teniendo mayores aumentos salariales con efecto cada vez mas nefasto sobre la distribución de la riqueza y las necesidades tecnológicas para el desarrollo de un país. Las grandes potencias para resolver en forma inmediata la necesidad de contar con trabajadores altamente cualificados abren las fronteras a un gran número de inmigrantes poseedores del conocimiento vital necesario para el mantenimiento de su economía, condenando definitivamente a sus habitantes poco calificados a su suerte conducente muchas veces a la pobreza extrema. Los países subdesarrollados o en vía de desarrollo no cuentan con la posibilidad inmigratoria, sólo les queda como única oportunidad impulsar desde los ministerios de educación y trabajo, para los trabajadores poco calificados, una revolución educativa centrada en las nuevas tecnologías; una vía alternativa para recuperar el tiempo perdido, posicionarse en la producción conveniente y consolidar una distribución de la riqueza más justa capaz de legitimar la democracia.