sábado, 30 de diciembre de 2017

Novedad 2017: primer campeonato mundial de nanoautos.

Cuatro equipos se reunieron en Francia para competir en la final de la primera nanocarrera del mundo. Sus vehículos desde la línea de salida se pusieron en marcha para dar comienzo a una carrera maratónica de 36 horas para recorrer 100 nanómetros (menos del ancho de un cabello humano). Los vehículos ensamblados a partir de unos pocos cientos de átomos por los investigadores han sido impulsados ​​a través de la superficie de un disco de oro por una corriente de electrones. El NanoCarsRace es una creación de dos investigadores franceses del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia. En lugar de los V-8 inyectados con combustible, los nanoautos son propulsados ​​por un microscopio de efecto túnel, un equipo de precisión normalmente utilizado para tomar imágenes de átomos individuales. El microscopio funciona llevando una aguja extremadamente fina de un nanómetro a una muestra y luego monitoreando los cambios en la corriente de electrones. En la competencia, la oleada de electrones del microscopio puede propulsar el pequeño automóvil atómico. El instrumento utilizado por los corredores ha sido especialmente modificado para controlar cuatro agujas diferentes a la vez, permitiendo que los autos corran uno al lado del otro. Los cuatro equipos seleccionados, entre seis finalistas,  compitieron el 28 de abril en Toulouse para enfrentar un pequeño chip de oro con una pista de carreras a nanoescala grabada en él. El diseño de los vehículos abarca desde el americano con forma de automóvil hasta construcciones más abstractas, como la presentación alemana inspirada en molinos de viento y una molécula en forma de Y del equipo suizo. La mayoría de los diseños han incluido características moleculares que permiten giros, y algunos incluso cuentan con ruedas totalmente funcionales. La prueba se pudo seguir en vivo en YouTube y en el sitio web de NanoCarsRace. La competencia ayuda a  nuestra comprensión de cómo construir y usar maquinaria molecular destinada, a futuro, ha ser utilizada en nuestro cuerpo para combatir enfermedades, como pequeños sensores o incluso puertas lógicas en un circuito.


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