Mostrando entradas con la etiqueta Papa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Papa. Mostrar todas las entradas

sábado, 19 de septiembre de 2015

La bioeconomía, una respuesta a la encíclica Laudato si': sobre el cuidado de la casa común.

En la reciente encíclica del Papa "Laudato si", dice: “Todavía no se ha logrado adoptar un modelo circular de producción que asegure recursos para todos y para las generaciones futuras, y que supone limitar al máximo el uso de los recursos no renovables, moderar el consumo, maximizar la eficiencia del aprovechamiento, reutilizar y reciclar”.  Tal afirmación lleva a recordar el intento histórico más reciente por romper con la economía ortodoxa, de pensamiento único, vigente. El intento partió de Nicholas Georgescu-Roegen, uno de los pensadores más notables y profundos de la economía moderna; él lanzó dos torpedos críticos a la economía vigente en sus libros Analytical Economics (1966) y  The Entropy Law and Economic Process (1971) en los cuales centra las problemáticas económicas actuales en el divorcio entre las teorías económicas y el cumplimiento de las leyes de la naturaleza. Para los economistas de pensamiento único todo es un ciclo de producción y consumo, pero para la naturaleza esto no constituye un ciclo, es sólo un gasto unidireccional de energía y recursos naturales no renovables en el tiempo que se consumen. El auguró por lo tanto un gran fracaso en la economía mundial, fracaso evidente ante la cantidad, en tiempos cada vez más cortos, de  crisis económicas y un medio ambiente a la deriva.   Nicolás Georgescu-Roegen señalo como única solución posible la  aparición de una ciencia-tecnología capaz de generar en tiempo y forma los recursos naturales necesarios para llegar a un nuevo tipo de equilibrio en la tierra. La respuesta anhelada surgió de la mano de la biotecnología, a tal punto que hoy podemos definir a la bioeconomía real como una economía basada en la biotecnología capaz de generar en tiempo y forma los recursos naturales renovables, con su acervo de más de 65 millones de genes conocidos y la ingeniería genética, para dar respuestas a necesidades socioeconómicas tales como la demanda de energía, alimentos, disminución de los gastos en salud y cuidado del medio ambiente, generando a su vez trabajo e ingresos en forma sustentable. 
Tal vez alguien nos dio la inteligencia y los genes con el fin de que hagamos todo lo necesario para mantener la vida en la tierra. 



sábado, 14 de junio de 2014

El Papa y la economía desquiciada.

En una entrevista publicada este viernes por el diario español La Vanguardia el Papa Francisco dijo "Creo que estamos en un sistema mundial económico que no es bueno. En el centro de todo sistema económico debe estar el hombre, el hombre y la mujer, y todo lo demás debe estar al servicio de este hombre “... En el artículo de Biotecnología & Nanotecnologia del 1 de noviembre del 2013 "Bioeconomía de conveniencia vs bioeconomía real" (1) decíamos “Si la vida es lo más importante, la economía debiera ser una rama de la biotecnología y no la vida un apéndice de la economía como plantea la bioeconomía de conveniencia”. En forma complementaria en el artículo "El humanismo tecno y las bioeconomías" (2), del 10 de mayo del 2014 ampliábamos: “La economía física postula que  las teorías económicas para ser válidas deben cumplir con las leyes de la naturaleza especialmente con las leyes físicas de la termodinámica según la cual el funcionamiento solo puede garantizarse por una entrada continua de energía y materiales, debiendo siempre considerarse la irreversibilidad de los procesos. Centra las problemáticas económicas actuales en el divorcio entre las teorías económicas y el cumplimiento de las leyes de la naturaleza. Para los economistas todo es un ciclo de producción y consumo, pero para la naturaleza esto no constituye un ciclo, es sólo un gasto unidireccional de energía y recursos naturales no renovables en el tiempo que se consumen. Las respuestas necesarias a la problemática planteada  por la economía física surgen de la mano de humanistas tecno tendientes a aplicar los desarrollos biotecnológicos para generar en tiempo y forma los recursos  necesarios, dando origen a una economía superadora para brindar las soluciones adecuadas: la bioeconomía”. La bioeconomía como el primer paso de un Plan B para mejorar la vida en la tierra, B de Bioeconomía, B de Biotecnología y B de biofábrica. Ante una economía mundial desquiciada y a la deriva, es tiempo de una bioeconomía que ponga a la economía y a los desarrollos biotecnológicos al servicio del hombre. 

Bibliografía complementaria.
1) Bioeconomía real vs bioeconomía de conveniencia.
2) El humanismo tecno y las bioeconomías.
Vídeo:Plan B, Bioeconomía, Biotecnología, Biofábrica transgénica.

jueves, 14 de marzo de 2013

Un Papa capaz de comprender el universo desde el átomo.

Cuando por el año 1964 cursaba la carrera de Técnico Químico dependiente del glorioso CONET (Consejo Nacional de Educación Técnica - Argentina), un profesor solía decirme que había dos tipos de personas, aquellas capaces de observar y comprender  hasta la superficie de las cosas y aquellas, como los químicos, capaces de comprender lo que nos rodea desde el átomo atravesando lo superficial para llegar a lo universal. Sabido es que lo que se aprende en la adolescencia nos marca y acompaña el resto de nuestra vida. También es sabido que el nuevo Papa Francisco estudió y se recibió de Técnico Químico, lo que implica una educación de doble jornada en aulas y laboratorios durante seis años conviviendo con la esencia misma de la naturaleza. Nada como la química para desarrollar el pensamiento abstracto. Cuando en un tubo de ensayos ocurre una reacción no la vemos, debemos imaginar que hay átomos de un tipo chocando con átomos de otro tipo, que algunos choques tendrán energía tal como para trasformar la materia en una nueva sustancia llegándose a un nuevo tipo de equilibrio…
En ese misterioso devenir de los tiempos, justo cuando en el 2013 se cumplen 100 años del modelo atómico de Bohr, el primer modelo atómico  confiable producto de una conjunción entre la mecánica clásica con la mecánica cuántica, los “cardenales han ido casi al fin del mundo a buscar un Papa” capaz de comprender el universo desde lo profundo, tan profundo como la esencia misma de la energía y la materia. 
Podemos estar tranquilos, la Iglesia Católica está en buenas manos.