sábado, 5 de septiembre de 2015

Las empresas de bio y nanotecnología necesitan profesionales innovadores.

Para que una empresa se mantenga competitiva debe desarrollar estrategias de innovación dinámicas capaces de evolucionar constantemente. En el artículo “Biotech Firms Need Innovation Strategies” publicado en el  Harvard Business Review, el Dr. Gary P. Pisano clasifica las estrategias de innovación en cuatro tipos:
La innovación de rutina: construida sobre la competencia tecnológica y el modelo de negocio existente en la empresa.
La innovación disruptiva: construida con la competencia tecnológica de la empresa pero incorporando un nuevo modelo de negocio.
La innovación radical: construida con en el modelo de negocio existente de la empresa pero con una nueva competencia tecnológica.
La innovación arquitectónica: requiere tanto un nuevo modelo de negocio como una nueva competencia tecnológica.
Las cuatro estrategias de innovación: de rutina, disruptiva, radical y arquitectónica se adaptan fácilmente al contexto de la bio y nanotecnología. Un ejemplo de innovación arquitectónica: una compañía biofarmacéutica que desarrolla y comercializa biofármacos para oncología ha decidido convertirse en una empresa dedicada al diagnóstico y tratamiento del cáncer con nanorobots. Esto requiere tanto un nuevo modelo de negocio como nuevas competencias tecnológicas en nanotecnología.
Resulta obvio que la madre de la innovación la constituye la creación de una estrategia innovadora adecuada realizada por profesionales con las capacidades necesarias para integrar ciencia, tecnología y gestión. Esto conlleva a un  cambio de enfoque radical en la formación de los profesionales en carreras de tecnologías de avanzada, centradas por lo general, en los contenidos específicos de la profesión y no en los requerimientos para elaborar las estrategias innovadoras necesarias a los cambiantes requerimientos socioeconómicos de la hora actual.

Lecturas complementarias: