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viernes, 20 de noviembre de 2020

Seminario de Nanotecnología Informática.


Seminario dictado el 17 de noviembre del 2020 en el Club de Informática de la Universidad CEMA (hacer clic en "Mira este video en YouTube"). 

sábado, 10 de marzo de 2018

Nanosingularidad tecnológica, robots de ADN y cáncer.

El origami de ADN es el plegamiento del ADN para crear objetos tridimensionales en la nanoescala (1-100 nm). El método actual de origami de ADN fue publicado por Paul Rothemund en el año 2006 (Folding DNA to create nanoscale shapes and patterns), en la revista Nature.
Ido Bachelet, de la Universidad Bar-Ilan, presentó en el año 2015 un método para producir nanorrobots (nanobots) de ADN innovadores con capacidad para llegar a lugares específicos del cuerpo y llevar a cabo operaciones programadas. En este caso, la programación, implica la detección de células cancerosas y el suministro de un tratamiento específico directamente contra éstas sin afectar las sanas.
En el reciente artículo “A DNA nanorobot functions as a cancer therapeutic in response to a molecular trigger in vivo”, 19 investigadores de China y EEUU, presentan nanobots de ADN programables e inteligentes que buscan y destruyen tumores mediante la limitación del suministro sanguíneo induciendo la coagulación de la sangre (trombina) para lograr la muerte del tejido y por ende la destrucción del tumor. Los nanobots de ADN y otros, se presentan como una de las promesas más concretas para combatir el cáncer. 
Crédito: artículo de la lectura complementaria.
Se suele aceptar que cuando la inteligencia artificial exceda la inteligencia total de la raza humana, habremos alcanzado una singularidad tecnológica, momento en el cual los robots se podrán autorreplicar mejorando cada vez sus características. La aparición de los nanobots autorreplicantes permiten pensar en una nueva forma de singularidad: la nanosingularidad tecnológica centrada en los nanobots. Su aparición califica como una segunda singularidad tecnológica porque representa el desarrollo de las primeras formas de vida artificiales, con una inteligencia rudimentaria para llevar a cabo funciones programadas, junto con la capacidad de reproducirse. Tal vez se pueda pensar en ellos como el equivalente tecnológico de las bacterias y los virus (Louis A. Belmonte). 
Cabe destacar nuevamente su potencial para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades como el cáncer a nivel celular.Se estima que el crecimiento exponencial de los nanobots ocurrirá entre los años 2020 y 2030. Ahora en el futuro (2030-2040) podremos esperar además de la singularidad tecnológica una nanosingularidad tecnológica centrada en nanobots inteligentes capaces de autorreplicarse. 
¿Puedes inferir cuál llegará primero?  

Lectura complenentaria:

sábado, 28 de octubre de 2017

¿Mortales o inmortales? ¿Hombres y/o robots?

El libro “La Convergencia de las Tecnologías Exponenciales & la Singularidad Tecnológica” constituye un intento para ubicar en tiempo y espacio las respuestas que brindan las tecnologías convergentes, NBIC (Nano-Bio-Info y Cognotecnología), a las problemáticas socioeconómicas actuales. Tecnologías con crecimiento exponencial para cubrir las demandas de un planeta que aumentó su población en 5000 millones de habitantes en los últimos 67 años. 
La comprensión del mundo que vivimos, desde la óptica de las NBIC, nos conduce inexorablemente a extrapolar el camino hacia el futuro a partir de las tecnologías que lo están conformando y no de una predicción basada sólo en la imaginación.
“La Convergencia de las Tecnologías Exponenciales & la Singularidad Tecnológica” se constituye en una rara avis al ensayar una respuesta sin ambigüedad a dos de las preguntas más inquietantes del siglo XXI: ¿mortales o inmortales?, ¿hombres y/o robots?.

Imperdible.                                                                                                                                      

viernes, 11 de noviembre de 2016

La singularidad humana y la singularidad tecnológica.

El concepto de  singularidad tecnológica expuesto por el matemático y físico Húngaro John von Neumann en 1958, sugiere que los robots podrían ser capaces de auto-mejorarse recursivamente (rediseño de sí mismo) a través del diseño y construcción de robots cada vez mejores. Las repeticiones de este ciclo probablemente darían lugar a una descendencia donde las máquinas inteligentes podrían diseñar generaciones de máquinas sucesivamente más inteligentes y con mayor capacidad de acción. Resulta evidente que los robots no tendrían para su subsistencia la problemática de los humanos, no necesitan oxígeno, ni agua, ni alimentos, ni instalaciones sanitarias. Su energía podría ser generada a través de paneles solares flexibles incorporados en su cuerpo durante su construcción robotizada. La preguntas centrales de la presente reflexiones son: ¿Existe una singularidad humana? ¿Los humanos a través del tiempo nos fuimos mejorando? La vida humana en forma muy precaria comenzó en la tierra hace 2,5 millones de años. Unos 1,8 millones de años atrás; hace 18.000 siglos ubicamos al rudimentario Homo Habilis incapaz de distinguir lo material de lo inmaterial, lo imaginario de lo real, el mundo de lo animado de lo inanimado. Observaba  la conducta y comportamiento de otros animales y la imitaba. Así aprendieron de los conejos a excavar, de los castores a construir represas, de las arañas a tejer trampas,…El Homo Erectus lo podemos ubicar a unos 10.000 siglos y el más parecido al hombre actual el Homo Sapiens  a 1500 siglos. Finalmente ante la estabilización de los cambios estructurales el avance del hombre actual generación tras generación depende de la velocidad y capacidad de atesoramiento del inmenso legado del conocimiento humano acumulado año a año a lo largo de los siglos. Durante la educación no formal, y la formal: primaria, secundaria y universitaria incorporamos lo necesario para evolucionar en el conocimiento y hacer hombres con capacidades cada vez mejores en lo que constituye una trayectoria equivalente a la concepción de la singularidad tecnológica de autoproducción de robots cada vez mejores. Con el avance en el desarrollo de los cerebros cuasi similares a los humanos realizados con nanochips neurosinápticos capaces de agregar los sentidos a través de pulsos lumínicos a todo lo que son capaces de realizar las computadoras más avanzadas y,  de los mapeos realizables con nanorobots cerebrales para comprender la red neuronal constituida por 89 mil millones de neuronas; el atesoramiento  del inmenso legado del conocimiento humano tal vez pueda pasarse de un humano a un robot como hoy se pasa el software de una computadora a otra. Tal vez entonces aparezca una intersección entre la singularidad humana y la singularidad tecnológica; humanos inmortales en cuerpos de robots.