sábado, 1 de marzo de 2014

Distribución de la riqueza, horizontalidad y tecnologías de avanzada.

La comunicación horizontal, es decir dentro de la sociedad, a través de redes sociales de algún modo limitó a quienes monopolizaban la información como instrumento de poder. Este nuevo poder lateral es sólo el inicio para reacomodar cierta injusticia sobre el modo de organización del mundo. El 1 % de la población mundial concentra la mayor parte de la riqueza y el 99% de las personas son cada vez más marginadas y desfavorecidas. La fuerte dependencia de la sociedad moderna de los combustibles fósiles y el exponencial aumento de su consumo y costo durante el siglo llevaron directa e indirectamente una estructura vertical con una gran concentración del poder económico. 500 empresas multinacionales que producen y/o dependen del consumo intensivo de combustible fósil poseen el 33% del PBI mundial, constituyendo una pirámide con una elite centralizada en el vértice superior que se beneficia de la base formada por el 99% de una población mundial cada vez más empobrecida. Necesitamos una nueva visión del mundo económico para ser aplicada en forma concreta conducente a una sociedad más justa y sustentable. La nueva concepción debe llevar a una descentralización del poder, tal como ocurrió los últimos 20 años con la comunicación, pasando de un sistema hipercentralizado a uno como Internet, distributivo y colaborativo. Esa nueva horizontalidad debe darse fundamentalmente en el área de la producción de energía y sincronizada con la producción de alimentos. Para eso debemos reemplazar paulatinamente el combustible fósil por energía generada en forma descentralizada en todo el mundo: biogás, bioetanol, biodiésel, biopetróleo, paneles solares domiciliarios de todo tipo,… Dice Geremías Rifkin “En los próximos 40 años nuestras casas deben transformarse en centrales de energía locales”..., Algo similar necesitamos para los alimentos, producirlos en todos lados, no sólo en tierras fértiles centralizadas en grandes poderes económicos. Producirlos desde birreactores hasta en zonas desérticas a través de microalgas y plantas adaptadas genéticamente a condiciones extremas. En el contexto señalado resulta obvia la importancia de las tecnologías de avanzada como la biotecnología y la nanotecnologia para lograr la horizontalidad de la pirámide. El cambio que el mundo necesita no se hace utilizando armas, sólo se puede conseguir aplicando con inteligencia las nuevas tecnologías para descentralizar la generación de los recursos que permitieron la fabulosa concentración del poder. 

Vídeos complementarios:
Energía y pobreza / Plan B para cambiar el mundo.