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viernes, 20 de septiembre de 2024

Nanopsicología del humano robotizado inmortal

En el artículo Nanopsicología II. Un marco de referencia actualizado publicado en Biotecnología & Nanotecnología al Instante (13/08/22) decíamos “[...] podemos intentar ofrecer un marco de referencia actualizado para una futura nanopsicología presentándola como la ciencia destinada a estudiar, en lo externo al individuo, el impacto de los productos nanotecnológicos en su vida psíquica y, en lo interno, a ayudar la comprensión y modificación conductas mediante una comunicación informática bidireccional no quirúrgica desde y hacia el cerebro eliminando la interfaz lenguaje, y además posibilitar la construcción de distintas estructuras neuronales para incorporar al cerebro, en forma directa, nuevos conocimientos sin pasar por otra interfaz: los procesos de enseñanza- aprendizaje”.

El el artículo Hombre virtual & Hombre robotizado. Ambos inmortales publicado en Biotecnología & Nanotecnología al Instante (14/05/23) se reflexionaba sobre “[...] la posibilidad de hacer un cerebro cuasi similar al humano a partir de los sorprendentes avances de la nanotecnología: nanochips neuromóficos, menristores, nanorrobots y nanochips reconfigurables; cerrando un circulo virtuoso para el paso del software-mente del humano a un cerebro artificial ubicado en un robot”.

El software-mente humano, se refiere a un software avanzado capaz de emular las capacidades cognitivas, emocionales y de toma de decisiones de un ser humano. Este software podría ser un modelo de inteligencia artificial (IA) altamente avanzado que replica funciones de la mente humana como la memoria, el razonamiento, el aprendizaje, las emociones, la creatividad y la autoconciencia.


La especie humana, tal como la conocemos, se ve gravemente amenazada debido a incendios forestales, sequías prolongadas, pandemias globales, accidentes nucleares-desastres atómicos, inundaciones-aumento del nivel del mar, guerras-conflictos geopolíticos, pérdida de biodiversidad-colapso de ecosistemas, contaminación ambiental, calentamiento global-cambio climático y desastres tecnológicos y cibernéticos. Ante la posibilidad de una crisis existencial de supervivencia de la humanidad, el humano robotizado inmortal emerge como la única opción. No requiere para su subsistencia ni agua, ni oxígeno, ni alimentos, sólo necesita baterías solares y/o de una alimentación con pastillas basadas en energía nuclear. Todo un paso hacia la prevista singularidad tecnológica.

Lo expuesto nos condiciona a la aplicación de la nanopsicología en un robot al que se le ha transferido el software-mente de un cerebro humano mediante comunicación inalámbrica bidireccional. Algunos aspectos a considerar en la intersección entre la nanotecnología y la psicología en el robot:
Nanopsicología y modelos cognitivos: La nanopsicología, al estar basada en principios de la nanotecnología aplicada al estudio de la mente y el comportamiento, proporcionaría herramientas para crear modelos cognitivos precisos dentro del cerebro artificial del robot. A través de la integración de redes neuronales a nanoescala, se podrían replicar los procesos cognitivos humanos, como el aprendizaje, la memoria, la toma de decisiones, y la percepción.
Interfaz cerebro-máquina a nivel nano: Una interfaz cerebro-máquina bidireccional operando a nivel nano permitiría una transferencia de datos extremadamente rápida y precisa. Esta comunicación bidireccional implicaría que tanto el robot como el cerebro humano puedan intercambiar información en tiempo real, permitiendo ajustes y sincronizaciones constantes. A nivel psicológico, esto significaría que las experiencias sensoriales, emocionales y cognitivas del robot podrían alinearse de manera muy estrecha con las del humano cuyo software fue transferido.

En función de lo expuesto la nanopsicología aplicada en este contexto sería crucial para entender, diseñar, y manejar los aspectos psicológicos de un robot que alberga un cerebro humano digitalizado. Esta disciplina ayudaría a desarrollar una inteligencia artificial que no solo imita, sino que también evoluciona en función de las características humanas. Esto nos lleva a completar el esquema presentado en el artículo Nanopsicología II. Un marco de referencia actualizado agregando, tal como se muestra en la figura, a lo señalado para el humano celular mortal los aspectos nanopsicológicos inherentes al humano robotizado mortal.

La nanopsicología de un robot autónomo al cual se le ha implementado un software mente humana representa un campo de investigación fascinante que une la inteligencia artificial avanzada, la nanotecnología y la psicología. Este enfoque ofrece un potencial increíble para aplicaciones en múltiples dominios, desde la salud hasta la exploración espacial, pero también plantea desafíos éticos, filosóficos y técnicos que deben ser abordados con cuidado. La diferencia fundamental radica en la naturaleza simulada de la cognición y la experiencia emocional del robot, en contraste con la experiencia subjetiva y biológica del cerebro humano.

Lecturas complementarias:

sábado, 12 de febrero de 2022

Movimiento biológico y/o social de la materia.

Dialogando con Alexander Oparin.
El académico Alexander Oparin dice en su libro El Origen y la Evolución de la Vida (1968): “La vida es una forma particular y muy compleja del movimiento de la materia...”, “Es dudoso que durante el último milenio el hombre haya cambiado mucho en términos biológicos, pero durante ese tiempo adquirió sobre la naturaleza un poder sin precedentes, resultado de una evolución social, y no de una evolución biológica individual...” Esa evolución social científico-tecnológica le permite al hombre no sólo desplazarse a altas velocidades en autos y trenes o volar en aviones, también le permite silenciar el ADN (ARNi), reparar/modificar genomas (CRISPR-Cas9) y comenzar a desarrollar cerebros artificiales con nanochips neuromórficos y memristores. Resulta evidente entonces que el complejo movimiento de la materia ya no depende de nuestro desarrollo biológico natural y que el camino del progreso humano está centrado en la forma social del movimiento de la materia efectivizado y centrado en el avance de las ciencias-tecnologías integradas con capacidad de transformar la naturaleza: la química, la nanotecnología y la biotecnología. 
Sigamos leyendo a Alexander Oparin: “Lo que diferencia en términos cualitativos la vida de otras formas del movimiento de la materia es el hecho de que en los cuerpos vivos varias decenas y aún centenas de millares de reacciones químicas individuales...son estrictamente coordinadas en el tiempo y en el espacio, y se combinan según un orden unificado de autorrenovación continua”. En definitiva nuestro movimiento se basa en la capacidad compleja del metabolismo para obtener y asegurarnos la energía vital. 
El sol es la única fuente de energía que ha abastecido y abastece a las “fabricas de vida” que son las células. Desde el punto de vista del aprovechamiento que las células hacen de la energía solar, sólo existen dos variedades: las que hacen acopio o “empaquetan energía” fotosintéticas y las que no contienen clorofila, todas las células de los individuos del reino animal, incluido el hombre. Comprende a los animales que comen vegetales (herbívoros) y a los animales que comen animales que comieron vegetales (carnívoros). Tal vez los seres humanos pudieran haber evolucionado con los milenios para captar directamente la luz solar, pero esto no ocurrió. 
Si extrapolamos la mínima evolución biológica en comparación con el crecimiento exponencial de lo social científico-tecnológico, el tema comienza a ser cuantitativo y sería de esperar que cuando las condiciones ambientales hagan imposible la vida en la tierra (colapso ambiental), los avances liderados por la nanotecnología nos permitan pasar del hombre celular mortal al hombre robotizado inmortal a través de un software-mente introducido en un cerebro artificial. Un robot (Homo nanus) alimentado por luz solar (baterías, pequeños paneles) que no requiera agua, alimentos, oxígeno, ni células, ni genes. 
Un viajero atemporal en el universo. Un movimiento no biológico de la materia para disminuir la complejidad y las problemáticas asociadas con su movilidad vital actual.
Gracias Alexander Oparin.

Alberto L. D'Andrea

Bibliografía complementaria:

Alexander Oparin. El Origen y la Evolución de la Vida. Ediciones Curie. 1978. Buenos Aires.
Umberto Ítalo Gallasso. Célula, simbiosis y cáncer. 1982. Buenos Aires.