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sábado, 27 de febrero de 2016

Nanosensores ambientales.

La nanotecnología contribuye a solucionar la problemática ambiental desde la detección y monitoreo de contaminantes en el aire, agua y suelo, hasta en la remediación, mitigación y prevención. En la detección y monitoreo se destacan una variada gama de nanosensores biológicos, electroquímicos, de masa, ópticos y térmicos con posibilidad real de cubrir casi todo el espectro presente y futuro de los contaminantes ambientales. Pueden detectar átomos, células y bacterias. Se fabrican con materiales relativamente fáciles de obtener, su costo es mucho menor comparado con los analizadores tradicionales, presentan una alta sensibilidad, son capaces de detectar concentraciones muy bajas de contaminantes, utilizan poca potencia eléctrica para su funcionamiento y se destacan por su autonomía, portabilidad y  durabilidad.  Nanosensores para detectar metales pesados en agua (Ej: As, Pb, Hg), gases en la atmósfera (ozono, NOx, CO, CO2)  hidrocarburos (tolueno, benceno), pesticidas (glifosato), bacterias (Staphylococcus aureus), toxinas (enterotoxinas), antibióticos (estreptomicina),…constituyen sólo un pequeño ejemplo de la posibilidad casi ilimitada de detección los nanosensores. Instalados en forma estratégica pueden permitir el monitoreo al instante de un pueblo, una ciudad, un país, una región, el continente y el planeta.  Decíamos en el artículo  “¿Si lo hacemos nosotros?”: …relojes, tablet y teléfonos pueden ser equipados con sensores para permitir a millones de ciudadanos vigilar los contaminantes ambientales e informarlos al instante, durante su recorrido diario, a una súper red….
Los nanosensores nos permitirán hacer un seguimiento fehaciente de las problemáticas ambientales,  de la eficiencia en la gestión y de las promesas políticas para cuidar el planeta.  

Lectura complementaria:¿Si lo hacemos nosotros?

Actividad complementaria:

sábado, 13 de febrero de 2016

Las profesiones y el futuro mediato.

Fast Future Research, una consultora británica, elaboró un estudio vinculado con las posibles nuevas profesiones/carreras universitarias que emergerán de los avances en ciencia-tecnología para dar más y mejores respuestas a las crecientes demandas de las necesidades humanas primarias. El estudio se realizó mediante consulta con numerosos especialistas de países a la vanguardia de la generación del conocimiento. Así aparecen con excelentes perspectivas para los próximos 50 años algunas profesiones como: administrador de bienestar para personas mayores, nanomédico, fabricante de partes corporales, productor de cultivos y ganado genéticamente modificados, controlador de datos personales, cirujano de aumento de memoria, especialista en reversión del cambio climático y profesores virtuales, entre otras. Una lectura tratando de vincular las futuro-profesiones con la ciencia-tecnología de su origen y sustento nos lleva indefectiblemente al ámbito de las NBIC (Nano-Bio-Info y Cognotecnología). Por ejemplo, el cirujano de aumento de la memoria podrá implantar en el cerebro nanochips desarrollados por la nanotecnología, el  de cultivos y ganado genéticamente modificado utilizará a full las nuevas herramientas de la ingeniería genética provista por la biotecnología y el  controlador de datos personales utilizará todos los conocimientos necesarios de la infotecnología para protegernos de los hackers. Los especialistas en reversión del cambio climático deberán echar mano a las únicas tecnologías capaces de transformar la naturaleza para revertir o recuperar las pautas perdidas: la biotecnología y la nanotecnología; ambas con un fuerte soporte de las ciencias químicas. Orientarnos hacia ese futuro profesional mediato nos brinda una herramienta tanto para seleccionar nuestra capacitación actual como para poder definir estrategias tendientes a encarar emprendimientos consistentes con los tiempos venideros. Ser o no ser...

sábado, 6 de febrero de 2016

El cambio climático requiere una gestión ambiental comprometida.

La Asamblea General de las Naciones Unidas, en 1987, específica como sociedad sostenible a aquella que satisface sus necesidades sin poner en peligro las capacidades de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades”, y define al desarrollo sostenible “como un proceso de cambio en el cual el uso de los recursos, la dirección de las inversiones, la orientación del desarrollo tecnológico y los cambios institucionales, en su conjunto, deben mejorar la capacidad de satisfacer las necesidades humanas tanto de hoy como en el futuro”. El desarrollo sustentable constituye por lo tanto la integración responsable y eficiente de las políticas de gestión ambiental con los progresos de la ciencia y la tecnología,  evitando en todo momento, generar dificultades a las generaciones futuras. No obstante, la falta de un compromiso mundial real con un desarrollo sustentable,  nos ha llevado al borde del precipicio: un cambio climático con una inercia muy difícil de vencer y que requerirá, cada vez más, de los desarrollos de las nuevas tecnologías capaces de transformar la naturaleza. Dice Jeremy Rifkin, en su libro El siglo de la biotecnología, “le corresponderá a la biotecnología la difícil tarea de rehacer la naturaleza para restaurar las pautas perdidas y hacer posible la vida en la tierra”.  El cambio climático requiere una gestión ambiental comprometida y  orientada a  la utilización racional intensiva de las nuevas tecnologías: