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miércoles, 10 de junio de 2026

El ciudadano algorítmico

Cuando la genética, la epigenética social y la inteligencia artificial convergen

Durante gran parte de la historia, las ciencias sociales explicaron el comportamiento humano a partir de factores culturales, económicos y políticos. Paralelamente, la biología destacó la influencia de la herencia genética en nuestras capacidades, predisposiciones y vulnerabilidades. Hoy, en pleno siglo XXI, emerge una tercera fuerza capaz de influir sobre nuestras decisiones cotidianas: la inteligencia artificial.
De esta convergencia surge una nueva figura conceptual: el ciudadano algorítmico, un individuo cuyas percepciones, preferencias y decisiones son el resultado de la interacción dinámica entre tres dimensiones fundamentales: la genética, la epigenética social y los sistemas de inteligencia artificial.
La gran pregunta ya no es únicamente quién gobierna ni por qué mecanismos se ejerce el poder, sino cómo estas tres fuerzas interactúan para moldear la conducta humana y redefinir la ciudadanía en la era digital.


Primera vertiente: la genética, el punto de partida biológico
Cada persona nace con un conjunto único de genes que influyen en múltiples aspectos de su vida. La genética no determina de manera absoluta quiénes somos, pero sí establece predisposiciones relacionadas con rasgos cognitivos, emocionales y conductuales.
Algunas personas poseen una mayor facilidad para determinadas habilidades intelectuales; otras presentan una predisposición biológica al estrés, la ansiedad o la búsqueda de novedades. Estas características constituyen una especie de arquitectura inicial sobre la cual se desarrolla la experiencia humana.
Sin embargo, los genes no funcionan como un destino inevitable. Son más bien un conjunto de posibilidades que interactúan permanentemente con el entorno.
 
Segunda vertiente: la epigenética social, el poder de la experiencia.
En las últimas décadas, la epigenética ha transformado nuestra comprensión de la relación entre biología y ambiente. Esta disciplina estudia cómo factores externos pueden modificar la expresión de los genes sin alterar la secuencia del ADN.
La nutrición, la educación, la contaminación ambiental, la pobreza, el estrés crónico, las relaciones familiares y las experiencias traumáticas pueden dejar huellas biológicas duraderas mediante mecanismos epigenéticos.
Por ello, algunos investigadores hablan de una epigenética social, destacando que las condiciones sociales no solo afectan nuestras oportunidades, sino también nuestra biología.
 
Un niño que crece en un entorno seguro y estimulante desarrolla patrones biológicos distintos de otro expuesto a violencia, exclusión o inseguridad económica. La sociedad, en cierto modo, deja marcas biológicas sobre los individuos.
De esta manera, la ciudadanía no se construye únicamente a partir de derechos y deberes, sino también mediante experiencias sociales capaces de influir sobre la propia expresión genética.
 
Tercera vertiente: la inteligencia artificial, el nuevo entorno cognitivo.
La inteligencia artificial introduce un fenómeno sin precedentes: por primera vez en la historia, millones de personas interactúan diariamente con sistemas capaces de aprender, predecir y adaptar mensajes de manera personalizada.
Las plataformas digitales utilizan algoritmos que seleccionan noticias, recomendaciones, contenidos audiovisuales y mensajes publicitarios en función de los datos de cada usuario. Como consecuencia, la IA se convierte en un entorno cognitivo que influye sobre la atención, las emociones y las decisiones.
A diferencia de los medios tradicionales, la IA no transmite el mismo mensaje para todos. Construye experiencias individualizadas, ajustadas a los perfiles psicológicos y comportamentales de cada persona.
Esto significa que dos ciudadanos que viven en la misma ciudad pueden habitar universos informativos completamente diferentes.
La convergencia de las tres dimensiones
El concepto de ciudadano algorítmico surge precisamente de la interacción entre estas tres capas de influencia.
La genética aporta predisposiciones biológicas iniciales.
La epigenética social modifica la forma en que esas predisposiciones se expresan a lo largo de la vida.
La inteligencia artificial actúa sobre el entorno informacional y cognitivo, influyendo en cómo las personas perciben la realidad y toman decisiones.
En este modelo, la conducta humana deja de entenderse como el resultado de una sola causa. Se convierte en el producto de una compleja red de interacciones entre biología, ambiente social y tecnologías inteligentes.
Por ejemplo, una persona con predisposición genética a la ansiedad, sometida a un contexto social estresante y expuesta continuamente a contenidos alarmistas seleccionados por algoritmos, podría experimentar efectos muy distintos de otra persona con diferente perfil biológico, social y digital.
 
Democracia y ciudadanía en la era algorítmica
La aparición del ciudadano algorítmico plantea desafíos inéditos para las democracias contemporáneas.
Los sistemas políticos tradicionales fueron diseñados para ciudadanos relativamente autónomos en la formación de sus opiniones. Sin embargo, la creciente capacidad de los algoritmos para influir sobre la atención y el comportamiento obliga a reconsiderar algunos supuestos básicos.
La cuestión central no es si la IA controla a las personas, sino cómo interactúa con predisposiciones biológicas y contextos sociales preexistentes.
La influencia algorítmica no opera sobre individuos abstractos, sino sobre seres humanos con historias biológicas y sociales particulares.
Por ello, las futuras políticas públicas podrían requerir enfoques integrados que contemplen simultáneamente la salud, la educación, la inclusión social, la protección de datos y la transparencia algorítmica.
 
Hacia una nueva comprensión del ser humano
El ciudadano algorítmico representa una de las figuras más significativas de nuestra época. No es un ser determinado exclusivamente por sus genes, ni moldeado únicamente por su entorno social, ni controlado por la inteligencia artificial.
Es el resultado de una interacción continua entre herencia biológica, experiencias sociales y sistemas inteligentes que participan cada vez más en la organización de la vida cotidiana.
Comprender esta convergencia será fundamental para diseñar sociedades más justas, democráticas y humanas. El desafío del siglo XXI no consiste solamente en desarrollar inteligencias artificiales más poderosas, sino en entender cómo estas tecnologías interactúan con nuestra biología y con las condiciones sociales que nos constituyen como ciudadanos.
En este escenario, la ciudadanía deja de ser únicamente una categoría jurídica o política para convertirse en un fenómeno biológico, social y tecnológico a la vez. Durante el siglo XX, el ciudadano fue entendido principalmente como un sujeto político y social. Durante el siglo XXI comienza a emerger el ciudadano algorítmico: un individuo cuya identidad y capacidad de decisión se configuran en la intersección entre biología heredada, experiencia social y sistemas de inteligencia artificial. El ciudadano del futuro será, inevitablemente, un ciudadano
algorítmico.

Referencias

https://radioantorchas.com.ar/2026/06/09/la-hora-de-la-politica-algoritmica/

Michel Foucault. Nacimiento de la biopolítica. Curso en el Collège de France (1978-1979). Editorial Fondo de Cultura Económica. 2004

James H. Fowler, Laura A Baker, Christopher T Dawes Genetic variation in political participation. American Political Science Review. Cambridge University Press. 2008. Vol. 102, No 2, 233-248.

James H. Fowler, Jaime E. Settleb  and Nicholas A. Christakisc. Correlated genotypes in friendship networks. PNAS, 2011, Vol. 108, No 5, 1993–1997.

 Peter K. Hatemi y col. A Genome-Wide Analysis of Liberal and Conservative Political Attitudes. The Journal of Politics. 2011. Vol. 73, No 1, 271–285.

Alberto L. D’Andrea. Genes & Genopolítica. Biotecnología & Nanotecnología al Instante. 09/02/2012.https://infobiotecnologia.blogspot.com/2012/02/genes-genopolitica.html

Alberto Luis D’Andrea. Genes & Genopolítica II. Actitud conservadora o liberal. Biotecnología & Nanotecnología al Instante. 11/09/2021


sábado, 3 de septiembre de 2022

Nanotecnología, natura, nurtura y epigenética.

No todo está determinado por el ADN, el medio que vivimos condiciona la persona en la que nos convertimos, el eslabón entre la natura y la nurtura (influencia del  ambiente) es la denominada epigenética. El ADN es una molécula larga empaquetada dentro del núcleo celular. Ese empaquetamiento se produce enrollando parte del ADN alrededor de unas proteínas llamadas histonas.  El ADN que se encuentra enrollado fuertemente no va a poder leerse (está silenciado), mientras que el que se encuentra sin enrollar, será leído fácilmente (se expresa). ¿Qué determina que se enrolle más o menos estrechamente con las histonas? Las modificaciones químicas son capaces de cambiar el grado de compactación y por lo tanto la expresión genética. Pese a no ser únicos existen dos ejemplos claros, la metilación del ADN y la acetilación de las histonas. Bajo determinadas circunstancias el ADN incorpora grupos metilo grupo (-CH3) en las citosinas (letra C de las cuatro que conforman el código genético); esto hace que el ADN se empaquete fuertemente y por lo tanto podemos decir que el ADN metilado está silenciado. En cambio cuando las histonas se acetilan (grupo -CO-CH3) pierden interacción con el ADN y este queda mucho más accesible para ser leído y por lo tanto se expresa.
Las citadas marcas o modificaciones químicas están influenciadas por el ambiente, el desafío de la epigenética es comprender los factores
 capaces de modular el proceso y los mecanismos intervinientes. Un hecho comprobado es que nuestro genoma va modificando su epigenética a lo largo de la vida  jugando un papel importante en el desarrollo de muchas enfermedades incluyendo  el cáncer. Analizar los cambios de manera rápida y confiable puede contribuir significativamente al desarrollo posterior de la terapia personalizada por lo que resulta importante contar con los métodos adecuados para su seguimiento. En forma reciente, un equipo de investigación del Instituto de Fisiología de la Universidad de Freiburg ha logrado caracterizar los cambios químicos de las modificaciones epigenéticas  de la proteína histona H4, mediante su análisis utilizando nanoporos. Han publicado los resultados de su investigación en el artículo Resolving Isomeric Posttranslational Modifications Using a Biological Nanopore as a Sensor of Molecular Shape ( Journal of the American Chemical Society). 
Crédito: Sarthak Kumar. Univ. de Illinois
Si bien la secuenciación de ADN utilizando nanoporos ya está establecida y comercializada, el desarrollo del análisis de proteínas basado en nanoporos apenas comienza. La dificultad con la secuenciación de proteínas es que estas son moléculas con patrones de carga muy no uniformes. Mientras que el ADN, con carga negativa, migra direccionalmente en el campo eléctrico y, por lo tanto, puede ser arrastrado a través del nanoporo base por base; las proteínas consisten en bloques de construcción con diferentes cargas netas debido a la distinta cantidad
 aminoácidos con grupos laterales ionizables que contribuyen a la carga total. Como resultado, no es posible un movimiento dirigido en el campo eléctrico para el "barrido" de aminoácido por aminoácido. Por lo tanto, los científicos de Friburgo se basaron en un enfoque diferente en sus experimentos, usaron un nanoporo hecho a medida con una especie de trampa molecular para distinguir claramente fragmentos H4 con o sin acetilación, así como fragmentos con una, dos o tres acetilaciones. De este modo la Nanotecnología no solo permite establecer el genoma (natura) por movilidad haciendo pasar la cadena de ADN a través de un nanoporo, hecho en grafeno, por acción del campo eléctrico, también permite estudiar modificaciones epigenéticas (nurtura) mediante trampas moleculares de nanoporosas. 

Información complementaria:

sábado, 18 de julio de 2015

La epigenética neuronal y la cognición social.

En los seres humanos, el neuropéptido  oxitocina desempeña un papel crítico en el comportamiento social y emocional. Las acciones de esta molécula son dependientes de una proteína receptora codificada por el gen del receptor de oxitocina (OXTR). La metilación del ADN del  OXTR, una modificación epigenética, influye directamente en la transcripción de genes y es variable en los seres humanos. Sin embargo, el impacto de esta variabilidad en los comportamientos sociales específicos no es bien conocido. En la publicación, “Epigenetic modification of the oxytocin receptor gene influences the perception of anger and fear in the human brain”, se presenta el trabajo de un equipo de investigadores del Departamento de Psicología de la Universidad de Virginia en el cual se  estudia el impacto de la  metilación del OXTR en la variabilidad de los procesos perceptivos sociales a menudo vinculados con la oxitocina, tales como la percepción de las emociones faciales y la atenuación de la respuesta al miedo. Utilizando un enfoque epigenético de imágenes se estableció una relación entre metilación del OXTR y la actividad neuronal en respuesta al procesamiento emocional. En concreto, los altos niveles de metilación del OXTR se asociaron con una mayor cantidad de la actividad en las regiones asociadas con la percepción  facial y  el procesamiento-regulación de la emoción. Los resultados destacan la importancia de incluir los mecanismos epigenéticos en la descripción del sistema de la oxitocina endógena y confirman además el papel central de la oxitocina en la cognición social. Este enfoque vincula la variabilidad epigenética con los endofenotipos neuronales para explicar en términos generales las diferencias sociales individuales.

viernes, 5 de julio de 2013

El metiloma cerebral.

En el artículo “Global Epigenomic Reconfiguration During Mammalian Brain Development”, publicado en la revista Science el 4 de julio del 2013 por un equipo de investigadores de España y los EEUU, se muestran estudios realizados a partir de una decena de cerebros de personas muertas para comprender los mecanismos del aprendizaje, las enfermedades psiquiátricas, el caos emocional del cerebro adolescente y  estudiar posibles relaciones con trastornos como la depresión, el consumo de drogas y las tendencias suicidas. El equipo constituido por 22 científicos estableció experimentalmente  los cambios producidos cuando un grupo químico  conocido como metilo, se adhiere a la citosina, una de las cuatro sustancias químicas (A, C, G y T) constituyentes del ADN. Ellos observaron que el ADN de las neuronas se va llenando de metilos (cambios epigenéticos) desde el nacimiento de un bebé hasta el final de su adolescencia, justo en la etapa con mayor capacidad de aprendizaje. La metilación del ADN está implicada en el desarrollo del cerebro de mamíferos y en la  plasticidad subyacente al aprendizaje y la memoria. Durante el desarrollo, de fetal a adulto joven se produce una reconfiguración generalizada del genoma neuronal del cerebro debido a la metilación obteniéndose un muevo mapa genético: el metiloma cerebral (mapa de metilación del ADN de las neuronas del cerebro).
La metilación del ADN alcanza a su pico alrededor de los 16 años. Las enfermedades llegarían cuando se interrumpe o disminuye este proceso normal de metilación del ADN, ya sea por factores genéticos o ambientales, como el estrés y el consumo de drogas en edades tempranas.Para los autores del estudio, la multiplicación de estas metilaciones en el ADN de las neuronas cuando el cerebro se desarrolla a toda velocidad desempeña un papel importante en la transformación del cerebro ante el aprendizaje y las experiencias vividas en la niñez y la adolescencia. Una nueva dimensión, un nuevo aporte a la cognociencia.
Lectura complementaria:
Global Epigenomic Reconfiguration During Mammalian Brain Development.